

Emparentados con corvinas y corvallos, los verrugatos viven en grupos relativamente numerosos y gustan deambular por las zonas estuarias y ricas en pequeños gusanos y crustáceos. De carácter receloso y desconfiado, su captura cuando buscamos a corvinas y corvinatas, es relativamente frecuente. 
Presenta en lo alto de su cuerpo, sobre un fondo gris azulado metálico, numerosas líneas oblicuas y sinuosas de color amarillo y ribeteadas en oscuro, el barbillo que lo caracteriza es corto y grueso. Su boca hendida y sus dos dorsales unidas, nos identifican claramente esta especie. Puede alcanzar dimensiones considerables en torno al metro y los 10 kilos de peso en los ejemplares adultos, gustando frecuentar estuarios ricos en alimentos durante las noches mas calidas del verano. 
La captura de verrugatos cuando tratamos de encontrar la esquiva corvina suele ser habitual. Comparte con ella la afición a las grandes profundidades y la riqueza alimenticia de los estuarios y desembocaduras de caños y esteros. Su picada como otros miembros de esta familia es brusca y franca, y durante la recogida observaremos carreras continuas del animal hacia un lado y otro junto con arrastres del aparejo por el fondo, buscando así desprenderse de ellos. Suelen entrarnos en las noches calidas de los meses de junio y julio de forma esporádica mientras cebamos con grandes gusanos (especialmente con americanos y gusanas de tubo), su carne es muy firme y apreciada, de un sabor parecido a la de su prima mayor la corvina.

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