


Las titas son sin duda el cebo todo terreno por excelencia. Llegan a nuestro mercado en tres presentaciones principalmente; con un tamaño medio y grande (desde Huelva y sur de Portugal), conocidas como de palangre las mayores y de ración o de arrastre las segundas, y en un tamaño mas pequeño, las conocidas bibis o babys de origen asiático. Dependiendo del tamaño podremos utilizarlas de distinta manera. Habitualmente tanto las bibis como las de ración serán encarnadas mediante la ayuda de una "aguja de tita", algo mas gruesa que la habitual usada para el anzuelado de otros gusanos, siguiendo el procedimiento habitual (hemos de tener en cuenta que este animal esta compuesto en su casi totalidad por agua, disponiendo la entrada de aguja con sumo cuidado por el centro de la cola y buscando con suavidad la salida de la punta de la aguja por la cabeza, evitando así su vaciado inmediato). Con las grandes titas, que pueden alcanzar 2 centímetros de diámetro y rondar los 19-20 de longitud, podemos proceder de diversas formas, tal vez la mas eficaz sea cortándola a trozos de unos 6-7 centímetros y retirando con cuidado el nervio central interno que es el que hace que se contraiga, una vez eliminado solo queda envolver el anzuelo con el trozo del animal y asegurarlo mediante hilo elástico para mejorar su sujeción y presencia (es recomendable antes de comenzar a trocearlas utilizando unas tijeras colocarla entre las palmas de las manos friccionándola a fin de que se estiren al máximo).
La ventaja que presenta la relativa dureza de este cebo frente al ataque de los peces mas pequeños nos permitirá realizar numerosos lances con el mismo cebo sin un notable deterioro hasta que esta sea atacada por un pez de dimensiones apropiadas. Otro elemento a favor de este cebo es su fácil conservación vivas durante varios días con unos medios básicos, solo siendo necesaria una pequeña cantidad de agua de mar ligeramente rebajada con agua dulce (no olvidemos su origen semisalobre...) en un recipiente de fondo bajo y con el aireador casi al mínimo, no conviene introducir gran cantidad de aire en el agua ya que tienden a hincharse en exceso. Si decidimos conservarlas una vez muertas, el método que mejor resultado me ha dado siempre es la salazón de las mismas, manteniéndolas una vez saladas en el congelador hasta su nuevo uso.

|