

El raspallon es el esparido mas pequeño de nuestro litoral. Su nombre científico dipludus annularis, lo define claramente por la ausencia casi absoluta de las tradicionales bandas del resto de los sargos, siendo solo destacable una de ellas en forma de anillo y que le da nombre. Sus cardúmenes, relativamente abundantes, constituyen la base del temido ruame o morralla que tantos quebraderos de cabeza proporcionan al pescador de costa. 
De tonalidad gris amarillento con brillos plateados, solo presentan los individuos mas jóvenes cinco líneas trasversales de tono dorado muy difuminadas y que irán desapareciendo con la edad quedando solo un marcado anillo negro en la base de la cola en los ejemplares adultos. Poco desconfiado, darán buena cuenta de todos los alimentos que formen su dieta alimenticia en puertos, escolleras y zonas de rompiente cercanas a zonas pedregosas. De un tamaño máximo de 18 centímetros, se constituye en el hermano menor de los sargos españoles. 
Mas que una técnica para su captura, el pescador de surfcasting quisiera mas bien conocer el modo de evitar sus picadas capaces de desnudar nuestros anzuelos de cualquier cebo. No obstante es la especie que a gran parte de los que se inician en la aventura de las capturas de peces sirvió de trampolín debido a la facilidad de su pesca por lo atrevido de su carácter y la abundancia de lesta especie. Al resto de los pescadores mas avezados solo nos queda el uso de carnadas duras tales como cefalópodos, grandes titas o americanos cuando a esta especie le da por comer en nuestro sector de pesca. Muy abundantes de día y en noches calmas, pueden llegar a desesperar al mas templado cuando en ocasiones, cardúmenes de raspallones dan cuenta en segundos una vez tras otra de nuestros mejores cebos. Su abundancia, no obstante, es indicio de buena actividad de pesca y de zonas ricas en especies, que a su vez se alimentan de ellos.

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