

Otro de los gigantes entre los esparidos. Es el pargo, con sus mas de 10 kilos de peso, una de las capturas mas codiciadas por cualquier pescador de lance. Habitual hasta hace poco en fondos rocosos desde los 10 a 30 metros, cada vez quedan menos ejemplares debido a lo abusivo de sus capturas por medios profesionales. 
La primera impresión que nos causa un pargo es la de robustez, de dorso rosado y flancos plateados; este impresionante esparido, temeroso y desconfiado, es fiel habitante de las zonas mas rocosas o de zonas mixtas. Su alimentación es de carácter carnívoro, lo que nos proporciona idea de la potencia de estos animales y lo vigorosa de su defensa. 
Al igual que los otros grandes esparidos, lamentablemente pocas ocasiones podemos preparar una jornada en busca exclusivamente de estos animales, produciéndose casi siempre de forma fortuita cuando pesquemos en zonas de abundante cascajo y piedra. Su picada es brusca y la defensa temible, pudiendo estar en lid varios minutos sin denotar perdida de fuerza. Se impone la tranquilidad del pescador y el perfecto acondicionamiento del freno con el que intentaremos minar paulatinamente la vigorosidad del pez, hasta que una vez lo suficientemente derrotado, nos permita acercarlo a la orilla. Son principalmente carnívoros, con lo cual cabe la posibilidad del cebado mediante cefalópodos e incluso pequeños ejemplares de peces. Hasta no hace demasiado tiempo era relativamente frecuente el encuentro en algunas calas con algunos ejemplares de impresionante tamaño, siendo ya casi anecdótico la captura por parte de pescadores deportivos de ejemplares de buen porte.

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