

Verdadera exquisitez culinaria, el lenguado proporciona uno de los sabores mas apreciados e intensos del pescado. De fango o de arena, ambas especies pueden ser presas de nuestros anzuelos. De picada tímida, muchas veces confundido con el arrastre de algas, estos peces pueden deparar gratas sorpresas. 
Cuerpo ovalado y alargado, muy comprimido. Costado ciego en su parte ventral, Hocico redondeado y carnoso de boca ladeada. Siente, el de fango, especial predilección por desembocaduras de caños y esteros; el de arena, por zonas relativamente tranquilas de arenas sueltas. Ambos presentan un enorme mimetismo con el medio que los rodea. Gustan de camarones y pequeños gusanos, en especial de la gusana de sangre o rosca y de la de canutillo o tubo, que se demuestra un excelente cebo en especial las noches sin luna. 
Para su captura, generalmente ocasional, es conveniente buscar las zonas cercanas a las salidas al mar de caños y esteros donde abundan al acecho de pequeños gusanos y crustáceos. Con estos cebos (en especial el canutillo, la gusana de sangre y el camarón) nos podemos encontrarnos la sorpresa de la captura de estos cuando pensamos que recogemos simplemente un resto de algas en nuestras líneas. Son especialmente amigos de zonas tranquilas, con lo cual evitaremos las zonas costeras muy batidas o en su defecto las pescaremos en el reparo de bajamar que los invitara a estar mas activos. Son eficaces en estos casos anzuelos rectos del tipo aberdeen de dimensiones no muy excesivas. Su única defensa se hará notar cuando tengamos al animal a pie de orilla que intentara enterrase en la arena batida. Si las dimensiones del animal se nos antojan considerables, evitaremos tirar de el, esperando el siguiente batir de olas para continuar su recogida.

|