

Es la escorpera otro ejemplo mas de los peces conocidos como escorpiones de mar o peces piedra. Habitante asiduo de fondos de cascajo y piedras, muy voraz por la noche y en días de mar agitado, no es extraño encontrarlo al final de nuestras líneas. 
De tonos marrones rosados a rojo, algo mas oscuros los jóvenes. Sus aletas presentan un ligero moteo en negro y también le son característicos unos pequeños apéndices, a modo de tentáculo, en el ojo y el orificio nasal. De cabeza fuertemente armada de espinas y aspecto muy compacto. 
Actuaremos, al igual que en el caso de clavar un pez araña o un cabracho, con las máximas precauciones posibles. Sus picaduras son sumamente dolorosas y necesitan de rápida atención medica. Normalmente los encontraremos mas activos en nuestras salidas nocturnas a enclaves rocosos o en días de mala mar. Realmente glotones, en especial tentados con pulpo o calamar, Si decidimos desprendernos de la captura, cortaremos sin dudar todo el bajo de línea con el pez apoyado en el suelo para evitar balanceos. Su resistencia fuera del agua, al igual que su hermano el cabracho, es muy notable, con lo que desconfiaremos de el incluso horas después de su captura.

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