

El besugo, gracias a su marcado gregarismo, nos puede deparar noches de pesca muy entretenidas. Sin especial dificultad en su captura y relativamente abundante en zonas medianamente profundas; pueden llegar a formar gran parte de nuestras capturas en una escollera, muelle o puerto. 
Cuerpo robusto y de cabeza prominente y de tonalidad gris, mas o menos rojizo. Presenta grandes ojos y una mancha oscura en la intersección de las aletas pectorales. Suelen desplazarse en pequeños bancos, los cuales buscan mayor profundidad con la edad de sus componentes. Relativamente habituales en fondos mixtos y de guijarros, especialmente en puertos, dársenas y muelles. 
Su pesca se suele desarrollar habitualmente en zonas de mediana a gran profundidad, siendo especialmente abundantes en algunos puertos, espigones y muelles. Su carácter voraz y confiado, unido a su habitual relación con congéneres, hace que su pesca sea relativamente sencilla. Utilizaremos, siempre que la mar lo permita, varias gametas cortas de hasta 50 centímetros de longitud y dispuestas habitualmente en paternóster armados con anzuelos relativamente pequeños. Esto nos permitirán aprovechar su espíritu comunitario para hacernos de dos o mas ejemplares por lance. Tradicionalmente tentado con pequeñas gusanas, gustan de igual manera de pequeños crustáceos así como quisquillas y gambas. Los mas expertos en su captura suelen esperar la picada de varios ejemplares en cada lance, obteniendo a veces resultados muy apreciables.

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