

La araña no suele ser una presa especialmente codiciada. Su picadura puede producirnos dolorosas reacciones e incluso lesiones muy graves. Voraces en el ataque y amigas de las playas, muchas veces nos encontraremos con alguna al otro lado del sedal. 
Con diferente libreas, desde el amarillento al gris parduzco, según a que subespecie corresponda. Caracterizada por su cuerpo alargado, de cabeza maciza con ojos elevados y boca hendida oblicuamente. Su veneno es inyectado mediante los aguijones del primera dorsal y las espinas del opérculo. Sus temidas picaduras son realmente serias cuando se padece enfermedades respiratorias o cardiacas, debiendo ser evacuada rápidamente la victima a un centro medico cercano. Un factor que desconocen muchos pescadores es el hecho de que el veneno sigue activo incluso si es inyectado por roce con el animal muerto. 
Si tenemos el infortunio de capturar una araña en nuestras salidas de pesca (cosa por otro lado nada difícil, ya que gustan de frecuentar playas y entradas a ensenadas), os recomiendo que os deshagáis de ella con las máximas precauciones posibles; incluso desprendiendo el aparejo completo y evitando cualquier roce con el animal. En caso de picadura, el amoniaco directamente sobre la zona infectada nos proporcionara cierto alivio, de igual manera muchos de los antihistamínicos existentes nos producirán alivio local, mientras e inexcusablemente nos dirigimos a un centro medico para su cura. Su veneno contiene elementos muy tóxicos que actúan sobre el normal funcionamiento de nuestro aparato respiratorio y circular. Nunca, bajo ningún concepto, debemos menospreciar una picadura de este animal.

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