La displasia coxofemoral puede pasar mucho tiempo en forma inadvertida para los propietarios del ejemplar, y manifestarse en forma aguda, repentina, o ser progresiva, o intermitente acompañando las inclemencias o cambios del tiempo o excesos en la movimentación.
Con el perro en movimiento (ver video), se evidencia que arrastra el pie afectado, puede observarse la posición del rabo, el cual llega a arrastrarlo, demostrando así la dificultad de movimiento debido al dolor.
Clínicamente comprobamos el desgaste de las uñas en forma excesiva, y pueden existir erosiones y heridas en la parte dorsal del pie.