Uno de los desafíos mas grandes y habituales en la
practica clínica, al que particularmente no se le presta
demasiada atención, es proveer una inmunidad adecuada a
los animales que se presentan a diario en nuestros
consultorios, con el menor riesgo de inducir problemas
derivados del acto concreto de la vacunación.
La
inmunización lograda a través de la aplicación de diversos
tipos de vacunas, ha sido la forma mas efectiva para el
control del Distemper canino en los últimos 35 años.
Últimamente han aparecido brotes de la enfermedad en
algunos países (incluido el nuestro) en animales
vacunados, además se han publicado algunos reportes sobre
probables efectos indeseados a consecuencia de la
vacunación, debido a esto el tema está siendo
reconsiderado.
Concepto de
vacunación
La
vacunación consiste en la estimulación y producción de una
respuesta inmunitaria específica protectora (anticuerpos
y/o inmunidad mediada por células) por parte de un animal
sano susceptible como consecuencia de la administración de
un producto inmunobiológico, la vacuna. Ésta puede estar
constituida por un microorganismo, una parte de él, o un
producto derivado del mismo (antígenos inmunizantes) con
el objeto de producir una respuesta protectora similar a
la de la infección natural, pero sin peligro de enfermedad
para el vacunado. Se basa en la capacidad de respuesta del
sistema inmunitario a cualquier elemento extraño
(antígeno) y en la consecuente memoria inmunológica.
Principios
básicos de Inmunología
La
inmunidad no es producida por los niveles de anticuerpos
circulantes como pensábamos. La inmunidad adquirida se
logra a través de las células de memoria.
Los tres
elementos clave de la respuesta inmunológica son:
Las células presentadoras de antígenos (CPA), que
intervienen tanto en la inmunidad natural como en la
adquirida, siendo su principal función la fagocitosis,
presentación de antígenos, y producción de linfocinas,
los linfocitos T (Th0, Th1, Th2, Tc) (T h "helper" =
cooperador), provenientes de la línea linfoide que hacen
su pasaje por el timo y los linfocitos B,
producidos en la médula ósea y responsables de la
producción de los anticuerpos.
El
reconocimiento del antígeno por los linfocitos
cooperadores CD4 no sólo desencadena una respuesta inmune
activa, sino que da lugar a la memoria inmunológica, que
protegerá al individuo frente a ulteriores exposiciones a
este antígeno. Las células de memoria una vez programadas
persisten por mucho tiempo en el animal.
Actualmente, se piensa que los mecanismos de la memoria
inmunológica son distintos para la célula T y la célula B.
A nivel
celular, cuando los linfocitos CD4 (Cooperadores) (CD =
Cluster de diferenciación) y CD8 (Citolíticos >
fundamentales por la acción intracelular del virus)
reconocen a un antígeno pasan por tres fases:
-
activación y expansión clonal
-
muerte
de las células activadas (apoptosis)
-
formación de células T de la memoria
La mayoría
de las células T activadas, una vez que cumplen su
función, tienen que ser destruidas ya que, debido a las
potentes linfocinas que secretan, representan un peligro
para el organismo. Solo sobrevive una pequeña cantidad de
ellas que ante una reexposición al agente viral, producen
una respuesta acelerada y sufren una gran expansión clonal,
muy superior a la del primer contacto, convirtiéndose
rápidamente en células efectoras muy eficaces (neutralización,
fagocitosis, reacciones citotóxicas o apoptosis
celular > muerte celular programada).
A nivel
humoral cuando el animal se expone a un antígeno por
primera vez, esto da lugar a una estimulación de
linfocitos TH2, que a su vez activan y diferencian a los
linfocitos B, produciéndose una respuesta primaria de
anticuerpos. Aparecen de forma lenta, anticuerpos de
la clase IgM, poco después de IgG y el resto de las
inmunoglobulinas. Ante una exposición posterior al mismo
antígeno se produce una respuesta secundaria
caracterizada por:
-
Velocidad: aparición más rápida,
-
Calidad: predominio de la globulina IgG frente a
la IgM,
-
Potencia: títulos mucho más altos,
-
Eficiencia: anticuerpos con más afinidad por el
antígeno.
La
respuesta inmunológica frente al antígeno vacunal es
específica y depende, entre otras cosas, de la naturaleza
de éste. Se denomina antígeno a cualquier molécula capaz
de inducir una respuesta inmune y epitope o
determinante antigénico a la parte más pequeña de un
antígeno capaz de inducir y ser reconocido por un clon
linfocitario. Existen tantos clones de linfocitos
estimulados, como determinantes formen el antígeno.
En la
práctica cotidiana estos conceptos se pueden aplicar de la
siguiente manera:
En
cachorros para evitar que la fase inhibitoria linfocitaria,
producida por una primer vacunación bloquee la respuesta
de una 2º inmunización (Booster), debería mediar un
espacio mínimo de tiempo de 3 semanas, entre la aplicación
de dichas vacunas, y no tendría que ser mayor de 35 días
para que la ventana de vulnerabilidad, que se puede
producir en las primeras vacunaciones, sea lo mas corta
posible.
Ventana de vulnerabilidad, es el tiempo que existe
entre la neutralización de la vacuna por los anticuerpos
pasivos maternos y la producción genuina de anticuerpos
activos por parte del organismo.
El sistema
defensivo de los perros debería estar completamente maduro
a los 6 meses, excepto ciertas líneas genéticas de algunas
razas. Si una vacuna a virus vivo modificado (VVM) es
aplicada después de esta edad, (sin interferencia de las
anticuerpos maternos) se produce una inmunidad que es
apropiada durante un largo tiempo en la vida del animal.
El agente viral de las vacunas VVM, replica en el
organismo para estimular su sistema inmune, si otra vacuna
VVM es aplicada luego de un tiempo, los anticuerpos
producidos por la primera bloquearan la replicación de la
nueva vacuna y esta última producirá sobre el sistema
inmunitario poco o ningún efecto, sin gran beneficio para
el animal. El título (nivel de inmunidad) no aumentará
demasiado, y la cantidad de células de memoria tampoco.
Por todo
esto es posible tener bajos niveles de anticuerpos
(Título) y estar protegido. Las células de memoria no
pueden ser medidas, pero su presencia puede ser demostrada
por estudios de desafío.
Tipos de
vacuna
Vacunas
inactivadas
Son las más
seguras pues el microorganismo es incapaz de replicarse y
causar enfermedad, sin embargo para inducir una inmunidad
protectora este tipo de vacunas requieren de la
administración de una gran cantidad de antígeno,
inmunizaciones múltiples y frecuentemente del uso de
adyuvantes. Estos factores incrementan significativamente
el costo de la vacuna y las posibilidades de presentar
reacciones locales y sistémicas a la misma.
Además, las
vacunas muertas desencadenan una reacción inmunitaria más
débil y menos duradera que la inducida por las vacunas
vivas modificadas y son neutralizadas mas fácilmente por
los anticuerpos maternos. Se usaron a mediados del siglo
pasado y actualmente no se utilizan para la prevención del
Distemper.
Vacunas a
virus vivo modificado (VVM):
La mayoría
de las vacunas disponibles, son producidas por adaptación
del virus a células aviares o cultivos celulares. Este
tipo de vacunas es muy efectivo, pues producen una
inmunidad duradera.
Aunque las
vacunas actuales son muy seguras, existen algunas
consideraciones que se deben tener en cuenta. Las cepas
virales adaptadas a células caninas inmunizan virtualmente
al 100% de los perros susceptibles pero esporádicamente
pueden producir encefalitis postvacunal en animales muy
jóvenes (1/10.000 - 1/50.000 o menor) dependiendo como
cada laboratorio manipule la cepa vacunal en el proceso de
fabricación.
Por el
contrario las cepas con origen en células aviares son mas
seguras, pero la respuesta inmune aparecerá 2 o 3 días
después que la provocada por las cepas virales adaptadas a
células caninas, requieren títulos vacunales mas elevados
y además podrían tener la desventaja que alguno de los
animales susceptibles, no logre una inmunidad adecuada.
A veces nos
encontraremos con esta sigla (TCID50) (Tissue culture
infectious dose 50%) o en castellano DICC50 (Dosis
infectante cultivo celular 50%), en el marbete y esto se
refiere al título o carga viral del producto, o sea a la
cantidad de partículas virales capaces de infectar al 50 %
de las células que son desafiadas (Cultivo celular), y que
están contenidas dentro del frasco de la vacuna. Esto
ultimo varía entre los diferentes productos entre 103 y
105, dependiendo del tipo de cepa que se use y es muy
importante cuando se pretende evitar la neutralización de
los anticuerpos maternos.
Vacunas
heterotípicas (Sarampión):
La
utilización de estas vacunas ha sido la mejor forma para
evitar la interferencia de los anticuerpos maternos con la
inmunización, pero lamentablemente inducen una inmunidad
limitada, que puede proteger a los perros contra la
enfermedad pero no contra la infección. Lo que se traduce
en que este animal no enfermará, pero si eliminará virus
infectante, que puede enfermar a los animales del entorno,
que no estén debidamente inmunizados. Una combinación mas
eficiente, junto con el virus del Distemper se ofrece en
la actualidad para su aplicación preferentemente por la
vía intramuscular en animales de entre las 6 y 8 semanas
de edad. Basados en nuestra experiencia a campo y en la de
otros colegas que se desempeñan en lugares donde la
enfermedad es realmente un problema y deben asegurarse una
inmunidad temprana en animales jóvenes, la aplicación de
este tipo de vacuna es un recurso valioso, que debería ser
tenido mas en cuenta.
Vacunas
recombinantes:
Con los
avances tecnológicos, se están produciendo muchas vacunas
recombinantes para proteger contra el Distemper canino,
sin la necesidad de tener que correr los riesgos
potenciales de las vacunas a VVM (encefalitis, retorno a
la virulencia, inmunosupresión transitoria). Los virus
portadores (Poxvirus del canario) son adecuados para usar
en perros. Para desarrollar la inmunidad se utiliza
material genético inserto del virus del Moquillo
(proteínas F y H), que producen una inmunidad protectora.
Aún cuando la inmunidad se puede asegurar con estos
productos todavía es difícil igualar la eficiencia y
duración de la vacunas VVM, pero se espera que en el
futuro inmediato, estas tecnologías lo logren y puedan
dominar el mercado.
Nosodes
(Homeopatía):
En años
recientes la prevención por "nosodes" ha sido defendida
por algunos veterinarios. Algunos estudios independientes
sugieren que solo el 22% de los animales estarán
protegidos y solo 1 de cada 5 animales podrá soportar un
desafío viral. En la actualidad se consideran efectivos
mientras que la mayoría de la población canina permanezca
vacunada. Tan pronto como la población de perros no
vacunados sea lo suficientemente grande para permitir la
dispersión de virus, los brotes de enfermedad en estos
animales aparecerán.
Interpretación:
Como vemos
existe un abanico amplio de posibilidades para decidirnos
por uno u otro tipo de biológico.
Como una
forma de interpretación, según nuestro punto de vista,
cada profesional debería tener en cuenta algunos elementos
antes de decidir la aplicación de uno u otro producto, y
adoptar tal o cual plan de vacunación.
Características del animal a inmunizar
Edad:
Es
importante para definir el tipo de vacuna a utilizar.
Antes de las 8 semanas, están indicadas solo las vacunas
monovalentes, por la posibilidad de las polivalentes de
inducir inmunosupresión y efectos colaterales,
particularmente en nuestra zona (Ciudad Autónoma de Bs.
As.) para ésta edad utilizamos la vacuna de Distemper -
Sarampión o también, una cepa de origen aviar (Onderstepoort)
que se presenta combinada con Parvovirus.
Hay algunas
fracciones dentro de las polivalentes que muchas veces no
es necesario aplicar y que también pueden inducir
reacciones indeseables. No es conveniente salvo contadas
excepciones vacunar animales antes de las 6 semanas de
edad, y en este caso solo se debería utilizar un producto
probado para esta circunstancia.
No habría
justificación para repetir una vacuna a VVM salvo por el
problema conocido de la interferencia de los anticuerpos
maternos antes de los 4 meses de edad, que pueden
neutralizar la vacuna provocando una ventana de
vulnerabilidad, quedando virtualmente el animal sin
defensas, ni pasivas ni activas, durante un cierto período
de tiempo. Dependiendo esto de la vacuna a utilizar, la
que debiera ser a VVM, de alto titulo viral, lo que la
hace más inmunogénica, disminuyendo esta ventana de tiempo
al mínimo.
Existe
diversidad en la cantidad de anticuerpos maternos entre
los individuos de una misma camada. Ante la imposibilidad
práctica de mesurar esta situación particular, es
conveniente utilizar vacunaciones periódicas cada 21 a 30
días con una última dosis para el Distemper a las 16 - 18
semanas de edad.
Con
respecto a la vacunación del animal adulto, de acuerdo a
los conocimientos actuales sobre inmunología, y a la
presentación de algunos trabajos sobre duración de la
inmunidad y efectos adversos relacionados con el exceso de
vacunaciones (vacunación anual), debería ser reevaluado el
sistema de revacunaciones en uso en la actualidad.
Encontramos
en el mercado internacional diversos kits (VitaTech) que
miden anticuerpos seroneutralizantes. Algunos laboratorios
locales, están ofreciendo estos servicios, de esta manera
podríamos determinar cual es el animal que realmente
necesita ser revacunado.
De
cualquier manera la realidad en nuestro país (Argentina) y
en el que se han realizado estos estudios (USA) sobre
duración de la inmunidad, son diferentes desde el punto de
vista epidemiológico, por lo que sería prematuro
extrapolar la información. Tendríamos que determinar de
antemano, la velogenicidad de las cepas de calle con las
que deben lidiar nuestros perros. Por el momento y hasta
tanto se tenga información local al respecto, seria
conveniente seguir con la vacunación anual de rutina.
Estado
sanitario:
Únicamente
deberían ser vacunados animales en perfectas condiciones
sanitarias, por la posibilidad de inducir reacciones
adversas en animales inmunodeprimidos con la vacuna VVM.
Raza:
Hay algunas
razas que se han mostrado menos hábiles que otras para
desarrollar inmunidad, sobretodo en cachorros. En algunas
líneas de Rottweiler, Doberman y Labrador han aparecido
ejemplares difíciles de inmunizar, probablemente por
inmadurez de su sistema inmunológico, lo que no les
permitiría reconocer a determinadas cepas vacunales. Para
inmunizar a estas razas recomendamos previamente o junto
con la vacuna la aplicación de algún estimulante de la
inmunidad inespecífica (parainmunidad) como por Ej. el
Propionibacterium Avidum, con el fin de mejorar la
perfomance vacunal.
En otras
razas caninas se sospecha de una fuerte relación entre la
vacunación y la presentación de algunas patologías en
particular de enfermedades inmunomediadas (Weimaraner/
Osteodistrofia Hipertrófica).
Sobre el
tipo de vacuna y la forma de utilizarla
Como vimos
anteriormente, contamos con un arsenal importante de
posibilidades para decidirnos por uno u otro producto,
según las necesidades del animal a inmunizar, y la
urgencia por desarrollar una inmunidad temprana. Esto
podría ser diferente según el ámbito donde el animal tenga
que criarse, y nos debería condicionar para decidirnos
sobre priorizar seguridad o eficacia en el acto vacunal.
Por Ej. si
estamos en una zona donde hay poca prevalencia de
Moquillo, sería lógico decidir que nuestro plan de
vacunación comience después de las 8 semanas, y
seguramente podríamos usar una cepa de origen aviar (Cepa
Onderstepoort) algo menos inmunógena pero mas segura,
aunque a veces algún animal pueda quedar sin inmunizar, o
por el contrario si estamos en un lugar de alto riesgo,
nos podríamos decidir por una vacuna mas inmunogénica y
veloz (Cepa Rockborn), y en casos puntuales utilizar la
aplicación intramuscular, pero sabiendo que alguna vez
podríamos tener un problema asociado a la vacuna.
Se deberá
respetar la vía de aplicación recomendada por el
fabricante en el marbete. Para vacunas heterotípicas
(Moquillo Sarampión) se recomienda únicamente la vía
intramuscular). Con otras vacunas dependiendo de la
premura que tengamos por generar defensas se puede elegir
alternativamente la vía subcutánea mas lenta o la vía
intramuscular mas rápida, pero mas incomoda y a veces mas
dolorosa para el animal y su amo.
Se deberán
seguir las instrucciones de almacenamiento del fabricante
(cadena de frío). Los productos liofilizados deben ser
aplicados inmediatamente de reconstituidos. Es conveniente
utilizar para cada vacuna una jeringa y aguja nueva. No
deberán mezclarse productos del mismo o diferente
fabricante en la misma jeringa, salvo que este
expresamente especificado.
Es
importante atenerse a las indicaciones del fabricante no
solo para asegurar el éxito de la vacunación, sino también
para delimitar responsabilidades, en caso de producirse
reacciones adversas.
Es habitual
que subestimemos el complejo proceso que implica la
fabricación de una vacuna VVM. Como sabemos se debe
modificar al virus virulento de calle, a través de
sucesivos pasajes en cultivo celular, para que mute y
pierda virulencia. Lamentablemente, esto va relacionado
directamente con la perdida de inmunogenicidad, o sea que
se debe lograr un equilibrio entre ambos parámetros, no
producir la enfermedad y sin embargo estimular la
generación de importantes defensas protectoras contra
ella.
Debemos
tener en cuenta que cualquier cambio en el proceso de
fabricación, por mínimo que pudiera parecer, podría
traducirse en una modificación sustancial de la eficacia
del producto final. Por todo esto, podemos inferir que si
no se tiene el proceso bien estandarizado podrían existir
variaciones entre las diferentes partidas del mismo
producto. En relación a esto, los laboratorios deben
realizar pruebas de seguridad y eficacia sobre cada lote
antes de comercializar su producto.
Posibles
fallos vacunales
Las razones
por las cuales luego de concluido un plan inicial de
vacunación puedan quedar animales sin inmunizar son las
siguientes:
-
La
presencia de anticuerpos maternos adquiridos pasivamente
presentes aún al momento de la ultima vacunación.
-
Insuficientes revacunaciones o sin la periodicidad
adecuada.
-
Una
demora en la maduración del sistema inmune.
-
Una
vacuna poco inmunogénica.
-
La
inhabilidad genética de algunos animales de responder a
ciertos antígenos vacunales.
-
Animales
inmunosuprimidos.
-
Ciertos
componentes de las vacunas polivalentes.
-
Algunos
lotes de vacuna inefectivos.
-
Transporte inadecuado o mala conservación del producto
Cuando por
alguna circunstancia, nos queden dudas sobre el estado
inmunitario de algún animal luego de concluido el plan de
vacunaciones inicial, tenemos la posibilidad de medir
anticuerpos neutralizantes, lo que nos permitirá en caso
de ser necesario, diseñar una estrategia para superar las
situaciones que pudieran plantearse e informar al
propietario del animal de la condición de este ultimo, y
del riesgo que pueda tener para contraer la enfermedad.
Cuanto
menor sea la proporción de animales vacunados a nivel
poblacional, mas animales enfermos tendremos y mayor será
la posibilidad de fallo vacunal.
Reacciones
indeseables
La
información acerca del comportamiento de las vacunas que
se usan diariamente a campo es guardada por los
fabricantes, y no es común que llegue al conocimiento del
profesional veterinario. El factor mas significativo para
entender este tema es la falta de informes de los
veterinarios sobre reacciones adversas. En muchos casos ni
siquiera las muertes son reportadas adecuadamente.
Los
fabricantes de vacunas VVM polivalentes recomiendan usar
la misma dosis para perros de todas las razas y de todas
las edades. Merecería un pequeño análisis, el hecho de
usar la misma dosis en un perro Toy (2 Kg.) que en uno de
raza gigante (80 Kg.). Si la idea es inmunizar al mas
grande, seguramente estaremos haciendo una oferta
exagerada de antígenos sobre el mas pequeño. Los
laboratorios productores tienen estudios de inocuidad en
lo inmediato, utilizando hasta mil veces la dosis
indicada, pero no conocemos estudios en el mediano y largo
plazo luego de varias revacunaciones anuales.
Algunas
reacciones indeseables pueden ser observadas tras la
vacunación contra el Distemper, reacciones en el punto de
inoculación son infrecuentes siendo estas mas comunes con
las vacunas inactivadas, debido al coadyuvante.
En el caso
de la aplicación de vacunas VVM esto puede considerarse
como una infección ligera que puede ocasionar hipertermia,
hipoactividad o irritabilidad.
Las
reacciones de hipersensibilidad tipo 1 son poco frecuentes
y se producen dentro de la primer hora de aplicada la
vacuna, con debilidad, disnea, vómitos, palidez de
mucosas, y a veces hasta colapso y muerte. El componente
asociado mas frecuentemente con esta reacción es la
bacterina de Leptospirosis.
Una
atenuación insuficiente de la cepa vacunal, una cepa muy
inmunogénica en cultivo celular canino (Cepa Rockborn), la
activación de una infección latente por la aplicación de
la vacuna, otros componentes de la misma, o una
susceptibilidad aumentada del animal (Inmunodepresión),
pueden dar como resultado la presentación de encefalitis
postvacunal.
El informe
de estas reacciones indeseables es responsabilidad del
veterinario que administra la vacuna y observa la
reacción. Los informes deberían comunicarse al fabricante
de la vacuna, y eventualmente presentarlos a la comunidad
profesional, por Ej. a través de foros de discusión o
ateneos científicos.
Conclusión:
La
vacunación es un acto medico y como tal puede concluir en
la prescripción de algún medicamento. La prescripción
deberá ser específica para cada paciente y sopesar los
riesgos/ beneficios de su aplicación.
El
profesional actuante deberá tener un profundo conocimiento
de los productos biológicos que se ofrecen en el mercado,
consultando bibliografía independiente y/o provista por el
fabricante, sobre la eficacia y seguridad de las vacunas.
Puntualmente lo que se intenta transmitir con esta
presentación, es que el profesional debe tener una
participación activa en la toma de decisiones. Únicamente
él esta preparado para hacer un análisis de cada situación
en particular. Si se realiza el trascendental acto de la
vacunación de manera automática, es lógico que puedan
surgir problemas o que queden algunos animales sin el
adecuado nivel de inmunización.
Los
veterinarios deberíamos reexaminar los procedimientos de
vacunación dogmáticos y considerar riesgos y beneficios
asociados al acto de vacunación, con especial énfasis en
la información sobre efectos adversos, generada por la
experiencia práctica y estudios serios independientes.
La
vacunación es solo una de las herramientas importantes de
la medicina preventiva y debería siempre suceder a un
exámen medico completo del animal, destinado a identificar
cualquier posible patología pasada o presente, que podría
condicionar la aplicación de la misma, de acuerdo a su
estado sanitario.
A medida
que el profesional avance en este tema, las vacunas
disponibles comenzaran a parecerle insuficientes, para
cubrir todas sus necesidades y poder individualizar los
planes de vacunación, para cada caso en particular.
Debemos
recalcar el hecho de que la vacunación debe ser aplicada
por un profesional veterinario, el único que cuenta
con conocimientos sólidos, para ejercer dicho acto,
estamos en total desacuerdo con la proliferación de
comercios que venden directamente la vacuna al propietario
del animal para que este lo vacune en su casa.
El
profesional que vacuna, no puede mantenerse ajeno a estos
conceptos, no debería decidir la adquisición de las
vacunas que aplica solo por un tema de costos, ni puede
aceptar únicamente las vacunas que en ese momento tenga su
proveedor, sino usar las que sean mas adecuadas. Mas que
vacunas buenas o malas, hay vacunas indicadas
correctamente para cada situación particular y es
importante una definición en este sentido. ¿Que es lo que
vamos a aplicar?, ¿a quien? y ¿por qué?.
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