Artículo
070: Lesiones de Hiperextensión Carpiana en el Perro.
Nicholas J. Trout
MA, VetMB, MRCVS
Diplomado ACVS, Diplomado ECVS Cirujano de plantilla
Angell Memorial Animal
Hospital, Boston, EE.UU.
El
traumatismo es la causa más común de las lesiones de hiperextensión del carpo
del perro, generalmente como resultado de saltos o caídas desde cierta altura
(1-3).
El carpo es una articulación en bisagra diseñada para tolerar la hiperextensión producida al caminar de forma rápida, con dos filas de huesos
carpianos situados entre el extremo distal del radio y el cúbito y los huesos
metacarpianos. Esto da lugar a tres articulaciones: la antebraquiocarpiana, la
carpiana media y la carpometacarpiana. Cerca del 70% de los movimientos
carpianos tienen lugar en la articulación antebraquiocarpiana, un 25% en la
carpiana media y el 5% en la carpometacarpiana (3). Los ligamentos radiocarpiano
palmar y cúbito palmar, el retináculo flexor y el fibrocartílago carpiano palmar
constituyen el tejido blando que proporciona estabilidad a estas articulaciones,
y son estas estructuras las que habitualmente se dañan en las lesiones de
hiperextensión carpiana.
La lesión que ocurre en el interior de las fibras
del ligamento o en sus uniones como resultado de un estrés excesivo se denomina
"esguince" (4).
Los esguinces se clasifican en leves (grado 1), moderados (grado
2) o graves (grado 3), dependiendo de la cuantía de la lesión ocasionada. La
mayoría de las lesiones traumáticas de hiperextensión carpiana originan
esguinces de grado 3, de tal forma que los ligamentos dañados son incapaces de
sostener el carpo en la posición normal de soporte del peso de 10° a 12° de
hiperextensión (1).
Los esguinces grado 3 incluyen a menudo fracturas en
avulsión asociadas con la inserción de los ligamentos palmares sobre los
metacarpianos 11 y V, que pueden acompañarse también de ruptura del ligamento
carpiano accesorio dista], con la consiguiente dislocación proximal del hueso
carpiano accesorio (5).
Si las fuerzas de torsión actúan sobre el carpo durante
el aterrizaje puede producirse lesión de los ligamentos carpianos lateral y
colateral medial.
La hiperextensión carpiana secundaria a un
traumatismo no debe confundirse con alteraciones carpianas degenerativas, que
aparecen principalmente en Collies y en perros de razas relacionadas de mediana
o avanzada edad, o con problemas de hiperextensión carpiana espontánea en
cachorros (2-4 meses de edad). Las artropatías de patogenia inmune y el empleo
crónico de corticoides se han relacionado también con la hiperextensión
carpiana.

La observación del traumatismo y el inicio súbito
de cojera en las extremidades anteriores que no soportan el peso corporal es la
forma más común de presentación de la hiperextensión carpiana.
La hinchazón
aguda y el dolor a la manipulación del carpo a menudo impiden una exploración
detallada del nivel y severidad de la lesión de la articulación. Es raro que un
perro presente la postura carpiana clásica de caída o palmígrada tras un
traumatismo reciente (Figura 1).
La mayoría de los perros con lesiones
traumáticas bilaterales agudas prefieren no soportar peso sobre las patas
delanteras. Debe realizarse una exploración neurológica completa de la
extremidad anterior afectada para comprobar la integridad de la función del
nervio radial distal. La flexión y extensión activas del codo son un
requerimiento mínimo para la reparación quirúrgica de la lesión de hiperextensión carpiana.
Los déficit en la sensibilidad cutánea dorsal de las
patas, dependiente del nervio radial, pueden conducir a la automutilación tras
la cirugía (5)

Figura 1
Típica posición palmígrada ("caída') del carpo izquierdo de un perro Pastor
alemán de 4 años con lesión de hiperextensión carpiana. Las radiografías de
estrés demostraron que la hiperextensión se centraba en la articulación
antebraquiocarpiana.
Diagnóstico
Deben realizarse radiografías del carpo en las
proyecciones estándar mediolateral y dorso palmar, a ser posible con la ayuda de
control farmacológico, para evaluar la posibilidad de fracturas óseas carpianas.
ocasionalmente, las fracturas mínimas debidas a superposición ósea pasan
desapercibidas en estas proyecciones estándar.
Por ello también deben realizarse
proyecciones de estrés, preferiblemente con el paciente bajo anestesia general.
Cuando se repiten las proyecciones dorso palmar y mediolateral, centrando la
irradiación en la articulación antebraquiocarpiana se pueden usar cintas,
corbatas o bolsas de arena para producir hipertlexión o hiperextensión carpianas
y desviación carpiana lateral o medial (Figura 2).
Cuando la extremidad contralateral es normal, se pueden realizar radiografías en las mismas
proyecciones para comparar la configuración de las articulaciones y la presencia
de fracturas.
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Figura 2 Radiografías lateral (a) y craneocaudal (b) del carpo de un perro. La
proyección lateral se ha hiperflexionado para determinar que la lesión palmar
ocurre a nivel de la articulación carpometacarpiana. Existe marcada hinchazón de
los tejidos blandos alrededor del carpo y una fractura proximal del 50
metacarpiano
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La media de edad de los perros que presentan
lesiones de hiperextensión carpiana es de 5 años (2) y 5,8 años (6) dependiendo
de los autores. La hiperextensión carpiana traumática puede afectar a perros de
cualquier raza y sexo, aunque en un estudio el 45°/ de los casos eran de raza
Collie. En varias publicaciones se ha descrito la frecuencia y el nivel en el
que se produce la inestabilidad de la articulación carpiana tras la
hiperextensión traumática (Cuadro 1).
Tratamiento quirúrgico
En tres de los cuatro estudios enumerados en el
Cuadro 1, la articulación antebraquiocarpiana no estaba afectada en la mayoría
de los casos. A pesar de este hallazgo, se aconseja realizar una artrodesis
pancarpiana como tratamiento quirúrgico de esta lesión debido al riesgo de que
la artrodesis carpiana parcial produzca una alteración de la biomecánica
carpiana normal creando un estrés anormal en la articulación antebraquiocarpiana
restante y en el soporte carpiano palmar, que puede conducir a una
hiperextensión o subluxación (5). Por otra parte, la artrodesis carpiana parcial
puede fallar si, tras la cirugía, un esguince no diagnosticado (grado 1 ó 2) de
la articulación antebraquiocarpiana progresa a grado 3.
En otro estudio, la artrodesis carpiana parcial
produjo resultados comparables a los de la artrodesis pancarpiana, es decir,
cerca de un 70% de los casos con función normal de las extremidades sin que
ninguno de los perros requiriera una artrodesis pancarpiana posteriormente (2).
La artrodesis carpiana parcial consistió en el uso de una placa en T (1, 7) o
inserción retrógrada de clavos intramedulares en los huesos metacarpianos (1,
8). Se han descrito complicaciones asociadas con los clavos intramedulares (2),
sin embargo no se discutió los números relativos de casos estabilizados
internamente con placas en comparación con los estabilizados con clavos.
Denny y
Barr (6) encontraron que el 74°/ de los perros tratados con artrodesis
pancarpiana recuperaron la función completa de la extremidad en contraste con un
50% de casos tratados con artrodesis parcial. En esos casos, la fijación interna
de la artrodesis carpiana parcial utilizó una placa correctora de compresión
dinámica (P0) que aparentemente interfiere con la articulación radio-carpiana.
El estudio sugiere que se pueden mejorar los resultados utilizando una placa en
T que se colocaría distalmente sobre el hueso radio-carpiano. En este trabajo no
se describe el efecto de la eliminación de la PCD tras la unión clínica de la
artrodesis parcial en los perros.
Los esguinces graves (grado 3) de los ligamentos
carpianos que producen lesiones de hiperextensión no responden al tratamiento
conservador con fármacos antiinflamatorios, reposo, tablillas o escayolas (4, 5,
g). La aposición y reparación primaria del desgarro de los ligamentos palmares
no es factible y la cicatriz tisular carece de la fuerza necesaria para soportar
el peso normal.
Por tanto, la hiperextensión carpiana traumática debe tratarse
con una artrodesis de la articulación apropiada. Cuando la lesión ocurre a nivel
de las articulaciones carpiana media y carpometacarpiana yo realizo una
artrodesis carpiana parcial mediante una placa en T Si la articulación
antebraquiocarpiana está afectada realizo una artrodesis pancarpiana con una
placa situada a lo largo de la superficie dorsal del carpo.
La colocación de la
placa carpiana palmar tiene la ventaja de abarcar la zona de tensión del hueso,
con la consiguiente compresión dinámica de las superficies articulares durante
la carga axial (10).
Los principios generales de la artrodesis se
aplican en la artrodesis pancarpiana y en la artrodesis carpiana parcial. El
cartílago articular se separa de todas las articulaciones afectadas mediante un
taladrador de aire de alta velocidad (Hall International Inc., 3-M Company;
Santa Barbara, CA) con irrigación salina del hueso durante el proceso. Además
del taladro, la osteotixis (realización de agujeros perforantes en el interior
de los huesos carpianos mediante un taladrador provisto de un taladro de corte
fino) aumenta el acceso vascular (11).
Se puede obtener un injerto óseo medular autólogo del húmero proximal ipsilateral. Este material se puede obtener y
mantener hasta que se haya colocado la fijación interna a lo largo de los huesos
en los que se va a realizar la artrodesis (Figura 3). Cuando se usa un
injerto óseo fresco, la curación de la artrodesis a las 12 semanas mejora de
forma significativa (P< 0,01) (12).

Figura 3
El émbolo de una jeringa vacía de 12 ml se puede usar para almacenar el injerto
óseo extraído del húmero proximal

Figura 4 Existen diversas placas en T de lOV para la artrodesis carpiana
parcial. Estas placas se encuentran disponibles en tres anchos diferentes: 6,5
mm, 5, 0 mm y 3, 8 mm, con varias longitudes y agujeros.
En la artrodesis parcial, el abordaje quirúrgico
posterior debe incluir la exposición completa del hueso carpiano radial. Se debe
seleccionar una placa en T de tamaño apropiado que permita colocar al menos dos
tornillos en el hueso carpiano radial, de manera que los tornillos y la placa no
interfieran con la articulación antebraquiocarpiana, especialmente durante la
dorsoflexión normal de la articulación.
El resto de los agujeros de la placa
deben fijarse al tercer o cuarto metacarpianos, asegurándose de que la placa no
interfiere con la articulación metacarpofalángica.
Existe una amplia selección
de placas en T disponibles para tornillos de 2,0 mm, 2,7 mm y 3,5 mm de tamaño,
dependiendo de las dimensiones del paciente (Synthes Ltd, Paoli, PA, EE.UU.;
Veterinary Orthopedic Implants (Vol) Inc., Buffalo Grove, IL, EE.UU.; Figura
4). Existe una placa en T de 4,5 mm para los perros de gran tamaño; sin
embargo, esta placa no está diseñada para realizar una artrodesis carpiana
parcial en el perro y debe aumentarse mediante una escayolado completo. El uso
de una placa en T no precisa el empleo de vendajes previos (Figura 5).

Figura 5
Placa en T de IOV de 6,8 mm fijada en el hueso carpiano radial y el metacarpo de
un perro de tamaño medio. Aún queda por colocar otro tornillo.
En un estudio se describió la luxación proximal
del hueso carpiano accesorio, detectable radiográficamente, en un 28% de los
casos de hiperextensión carpiana (5).
Se ha sugerido que la pérdida del soporte ligamentario del hueso carpiano accesorio puede conducir a una hiperextensión no
restringida de la articulación antebraquiocarpiana cuando se realiza una
artrodesis parcial (8). Sin embargo, Willer y cols. (2) afirman que esta lesión
no constituye una contraindicación para la realización de una artrodesis
carpiana parcial y el seguimiento a largo plazo de tres pacientes con este
tratamiento no evidenció el desarrollo de hiperextensión en ninguno de los
casos.
Dado el escaso número de casos descritos con luxación proximal importante
del hueso carpiano accesorio tratados con éxito mediante una artrodesis parcial,
puede ser apropiado realizar una artrodesis pan carpiana si existe alguna duda
acerca de la integridad de la articulación antebraquiocarpiana.
En un 28% de los casos de lesiones de
hiperextensión carpiana se han descrito luxaciones o fracturas metacarpianas
proximales concomitantes (5). En la mayoría de los casos no es necesaria la
fijación primaria de estas fracturas o luxaciones, ya que la aposición externa
de los carpianos fusionados permitirá la curación por segunda intención. Las
lesiones concomitantes del ligamento colateral deben tratarse al mismo tiempo
que se realiza la artrodesis carpiana parcial, bien con la reparación del
ligamento primario o mediante el uso de un ligamento protésico.
En el caso de la artrodesis pan carpiana, la
placa adecuada debe doblarse antes o después de la cirugía para crear una
posición normal de la extremidad en extensión, es decir de 10-15° de
hiperextensión (1).
En las lesiones unilaterales, la extremidad contralateral
sana puede servir como guía preoperatoria cuando el perro está de pie en
posición normal. Aunque se pueden usar las placas de compresión dinámica
estándar, hay placas de artrodesis carpiana o placas de compresión dinámica
híbridas que tienen la ventaja de ofrecer distintos tamaños de tornillos para el
radio y los huesos metacarpianos, con disminución de la anchura, más estrechas
distalmente Oorvet, Jorgensen Laboratories, Inc., Loveland, Co., EE.UU.;
Veterinary Instrumentations, Sheffield, Reino Unido; Figura 6) (13).
La
fijación de la placa debe realizarse a nivel de la articulación antebraquiocarpiana colapsada. Es fundamental colocar el tornillo del hueso
carpiano radial de forma segura. La placa ósea debe cubrir al menos un 50% de la
longitud del hueso metacarpiano para reducir el riesgo de una posible fractura
metacarpiana (14).

Figura 6
Placas Jorvet de artrodesis carpiana mostrando el estrechamiento distal Se
muestran dos placas distintas que combinan tornillos de 3,5 mm proximalmente y
de 2,7 mm distalmente (placa grande) y tornillos de 2,7 mm proximalmente y de 2,
0 mm distalmente (placa pequeña).
Tras la fijación interna, la zona quirúrgica debe
lavarse completamente con solución salina antes de colocar el injerto óseo
fresco en los espacios situados entre los huesos carpianos (Figura 7).
Para confirmar la posición adecuada de todos los implantes, deben realizarse
radiografías postoperatorias del carpo.

Figura 7
Fotografía intraoperatoria de una artrodesis carpiana con placa de artrodesis
carpiana. Los espacios bajo la placa y entre los huesos que van a fusionarse
están rellenos con injerto óseo medular
La colocación de la placa en la superficie dorsal
utiliza la zona de compresión de las articulaciones carpianas y, por tanto, es
esencial la aposición externa para proteger la placa de las fuerzas de curvación.
En caso de una artrodesis pancarpiana yo utilizo una escayola; en la artrodesis
carpiana parcial prefiero usar una tablilla.
En la mayoría de los casos se
necesita mantener la aposición durante 4 a 6 semanas. No debe retirarse hasta
que se note que el carpo está estable a la palpación, no hay dolor y hay
evidencia radiográfica de espacios articulares mínimos debido a puentes de trabéculas óseas (2). En algunos casos se puede realizar un aumento de la carga
de la artrodesis para estimular la fijación clínica cambiando de una escayola a
una tablilla a un vendaje almohadillado blando a lo largo de las 2 semanas
siguientes.
Tratamiento postoperatorio
Tras la cirugía, generalmente se colocan vendajes
Robert Jones durante las primeras 48 a 72 horas para favorecer la resolución del
edema de tejidos blandos antes de la colocación definitiva de la escayola o de
la tablilla.
Los dueños deben ser conscientes de que la escayola es una parte
integral de la recuperación postoperatoria y que puede ser necesario cambiarla
si se humedece o si aparecen úlceras de presión. La placa palmar para la artrodesis carpiana puede no requerir aposición externa aunque los dos casos
descritos por Chambers y Bjorling fueron escayolados durante 1 mes (10).
Durante el periodo inicial de recuperación, los
perros deben permanecer quietos y en reposo. Una vez que se retira la escayola o
la tablilla se puede empezar con paseos lentos con correa. En caso de artrodesis
carpiana parcial, cabe esperar cierto engrosamiento de la articulación
radio-carpiana, probablemente debido en parte a la artrotomía
antebraquiocarpiana, a la reactividad tisular local frente a la placa y
posiblemente al traumatismo original.
Debe esperarse una disminución de la
flexión carpiana; sin embargo, el resto de los movimientos deben ser indoloros y
son preferibles a la falta de movimiento.
Si existe dolor o la cojera del perro
no se resuelve, se debe realizar una radiografía del carpo para evaluar si
existe progresión de los cambios degenerativos en la articulación antebraquiocarpiana (Figura 8).
Si ésta se confirma y la unión es
completa debe retirarse la placa en T. La aposición externa mediante una
tablilla situada en la extremidad afectada durante 2 semanas, seguida de un
programa progresivo de ejercicios deben estimular la recuperación de la función
normal de la extremidad.

Figura 8 Radiografía lateral de un Golden Retriever de 4 años a los 6meses de
una artrodesis carpiana parcial. El perro estaba normal pero durante el mes
anterior desarrolló una cojera de carga parcial. Las flechas blancas muestran la
formación de hueso perlóstico nuevo alrededor de la articulación
antebraquiocarpiana lo que sugiere que hay una interferencia entre el hueso y la
placa. La eliminación de la placa produjo la vuelta a la normalidad de la
extremidad.
En un trabajo se describió la pérdida ocasional
de uno o dos tornillos distales tras la artrodesis pancarpiana (6). Las placas
se retiraron sólo si se produjo cojera o reacción de los tejidos blandos debido
a pérdida del implante o infección de bajo grado (8 de 40 casos). Más
recientemente, se ha descrito el uso de fijadores externos circulares para la
artrodesis pancarpiana (15). Son especialmente útiles en caso de osteomielitis,
ya sea secundaria al intento de artrodesis o como causa subyacente de la lesión
de hiperextensión carpiana.
Conclusión
En conclusión, el tratamiento de las lesiones de
hiperextensión del carpo por medio de artrodesis pancarpiana y carpiana parcial
tiene buen pronóstico. Algunos perros mejoran notablemente tras la cirugía, pero
presentan grados variables de cojera tras el ejercicio y un pequeño porcentaje
muestra una cojera de bajo grado permanente, aunque inferior a la que
presentaban antes del tratamiento (16).
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Fuente: MEVEPA - www.mevepa.cl
Autorizada la reproducción por Gustavo
Contreras
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