La eficiencia reproductiva del ganado vacuno
lechero se suele definir como el intervalo entre partos en la granja. Este
intervalo entre partos tiene una gran influencia sobre el tiempo que las vacas
muestran su mejor producción lechera, que suelen ser los primeros 120 días en
producción. Además, el intervalo entre partos afecta la cantidad de leche
producida por día en la granja y el nivel de eliminación de vacas por fallos
reproductivos. Los beneficios económicos asociados con este flujo financiero
contribuye a la rentabilidad de los programas reproductivos en las
explotaciones de vacuno de leche.
Factores Que Afectan El Intervalo Entre Partos
El intervalo entre partos viene determinado por el
período voluntario de espera (EVWP), los niveles de detección de celo (DER),
los niveles de concepción (CR) y el porcentaje de gestaciones que terminan en
un parto(1). Las vacas quedan preñadas según el EVWP como función conjunta del
EDR y del CR. Los niveles de gestación (PR) es el producto de estos dos
factores :
(PR= EDR X CR)
y representa la proporción de vacas que quedan
preñadas en cada ciclo estral(2). Los niveles de gestación determinan la
velocidad a la que los animales quedan gestantes para cada EVWP(2). La
relación existente entre el PR y el intervalo entre parto y nueva concepción
aparece en la Figura 1. A medida que el PR aumenta, a partir de un elevado EDR,
CR o ambos, el intervalo entre parto y concepción disminuye.
Ferguson y Galligan (2) han demostrado que el PR
en la primera inseminación explica el 79 % de las variaciones en el CI. Estos
autores observaron que la maximización del EDR y del CR en la primera
inseminación es el más importante factor que influencia el CI. Por tanto se
sugiere que en las explotaciones de ganado vacuno lechero se deben aportar
recursos y esfuerzos para optimizar el EDR y el CR para conseguir los mejores
resultados en el programa reproductivo.
La detección del celo en una granja lechera debe
ser evaluada en términos de eficiencia y fiabilidad. La eficiencia en la
detección del celo se define como el porcentaje de hembras a las cuales se les
detecta un celo (3).
La eficiencia, por su parte, se define como el
porcentaje de celos detectados que son, realmente, un estro fisiológico.
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Tabla 1: Parámetros usados para evaluar la eficiencia
en la detección del celo |
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Parámetro |
Valor |
|
Días lactante hasta el primer servicio |
EVWP+ 18días
(80% de las vacas) |
|
24 días detección del celo |
80-85 % |
|
Nivel de gestación por palpación (PRP) |
80-85 % |
|
% de vacas a las que se las detecta el celo 60 días
post-parto |
> 75 % |
|
% de vacas inseminadas artificialmente 100 días
post-parto |
100 % |
|
Los valores listados son los óptimos para cada
parámetro |
Eficiencia en la detección del celo
Un nivel de detección de celo de un 70 % debe ser
la meta en las explotaciones lecheras si se quiere conseguir una adecuada
eficiencia reproductiva. El tiempo empleado en ello y la eficacia de las
detecciones del celo son de una importancia crítica. Las primeras horas de la
mañana y el final de la tarde (o ambos combinados) son los dos períodos
diarios en los que los resultados en la detección del estro son mejores.
Para ayudar a mejorar la eficiencia en la
detección del celo se suelen emplear ciertas técnicas, como el uso de novillas
androgenizadas, de detectores de la presión en la monta y de marcadores con
colores para conocer las hembras montadas. Recientes investigaciones han
podido demostrar que cuando se utilizan estas técnicas conjuntamente con las
observaciones visuales, se consigue un aumento importante en la eficiencia de
la detección del celo4. Los detectores electrónicos de monta, que registran
las montas reales en las hembras individuales, han sido desarrollados y se
están evaluando5. El propietario de la explotación tiene una información
actual electrónica sobre qué animales han sido montados en un momento
determinado.
El intervalo entre el parto y la primera ovulación
suele ser de unas 3 semanas (generalmente acompañado por un celo
indetectable), mientras que el primer celo detectado suele aparecer a las 5
semanas después del parto. En un gran número de casos, las quejas de los
granjeros en el sentido de que sus vacas no son cíclicas, se deben a que la
detección de los celos ha sido inadecuada a causa de errores humanos, y no que
los animales se hallan en anestro. Sin embargo, hay que tener cuidado con el
hecho de que en los calurosos meses de verano las vacas no suelen mostrar
fácilmente signos de celo y cuando lo hacen, la duración del estro es más
corta (6). Además, se han evaluado otros condicionantes, como el balance
negativo de energía durante el período post-parto y ciertos factores que
afectan el confort de las hembras.
La palpación de los ovarios vía rectal para
determinar la presencia de un cuerpo lúteo, la determinación de progesterona
en plasma o leche o ambas técnicas juntas, pueden utilizarse para determinar
si las vacas son cíclicas en un momento determinado. También se utiliza la
evaluación de los parámetros nutricionales y de la condición corporal de las
hembras en los períodos pre y post-parto.
Algunos de los factores que se suelen evaluar para
determinar la eficiencia en la detección del celo, aparecen en la Tabla 1. Uno
de los mejores métodos que se pueden aplicar es la detección del celo es el de
los 24 días. Este sistema es una excelente ayuda para el granjero para conocer
la eficiencia con la que se han detectado los períodos estrales. Se consigue
una lista de animales que muestran un celo en los siguientes 24 días. Al final
de éste período, el número de vacas a las que se les ha detectado un celo, se
divide entre el número total de hembras que pueden ser cíclicas. Una de las
características positivas de este método es que se tardan sólo 24 días en
determinar, por parte del responsable de la explotación, la eficiencia lograda
en la detección de los estros.
Otro parámetro muy útil para evaluar la eficiencia
en al detección de los celos es el PPR (niveles de gestación por palpación),
que es el porcentaje de vacas preñadas tras un examen por palpación rectal, en
unos períodos determinados(7). Estos períodos de tiempo suelen ser 35-42,
43-50 y >50 días después de la última inseminación. Cuando se evalúa el PPR en
una explotación en particular, hay que tener siempre en cuenta los niveles de
concepción. Se ha podido demostrar matemáticamente que los niveles de
concepción tienen influencia sobre el PPR(7). El PPR aumenta a medida que los
niveles de concepción aumentan. El tiempo trascurrido desde la última
inseminación también tiene influencia sobre el PPR. Si este período es
superior a los 42 días, el PPR aumenta porque ha habido dos ciclos estrales
desde la última cubrición y, por ello, aumenta la oportunidad de detectar un
celo en la hembra. Por todo esto, cuando se utiliza el PPR para evaluar la
eficiencia en la detección del celo, debemos tener en consideración tanto los
niveles de concepción como los días transcurridos desde la última
inseminación.
Niveles de concepción
El nivel de concepción puede verse directamente
afectado por los siguientes factores: fiabilidad en la detección del celo,
competencia del inseminador, fertilidad de la granja (hembras) y fertilidad
del semen (toros).
Fiabilidad en la detección del celo
Como hemos mencionado anteriormente, la fiabilidad
en la detección de los celos indica el porcentaje de vacas que, habiéndoseles
detectado un celo, tienen realmente un celo fisiológico(3). Cuando se utiliza
la monta natural, los toros detectan inmediatamente si la hembra está o no en
celo. Sin embargo, cuando la técnica usada es la inseminación artificial, la
detección del celo es crítica, ya que la inseminación de vacas que no están en
celo o que se hallan en un momento inadecuado del mismo, da lugar a fallos en
la concepción.
En unas investigaciones en las que se han evaluado
las concentraciones de progesterona para determinar el mejor momento para la
inseminación, se ha podido demostrar que un gran porcentaje de hembras (30 %)
se inseminan cuando no se hallan en celo (Tabla 2)(3). Un factor que tiene
mucha importancia en la fiabilidad de la detección del celo es la capacidad de
poder distinguir entre los signos primarios y secundarios del estro. Los
parámetros utilizados para determinar la fiabilidad en la detección del celo
aparecen en la Tabla 3.
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Tabla 2: Efecto de la aceptación a la monta en
combinación con otros signos de estro sobre los errores en la detección
del celo respecto a los niveles de progesterona en leche >1 ng/ml |
|
|
Progesterona > 1 ng/ml
Aceptación a la monta |
|
|
|
Observada |
No observada |
|
Signos secundarios |
% |
% |
|
Cabeza de la cola áspera |
7.8 |
1.5 |
|
Monta otra vaca |
4.4 |
1.9 |
|
Normalmente activa |
7.6 |
2.1 |
|
Moco en la vulva |
7.9 |
2.3 |
|
Bramidos |
6.7 |
2.5 |
|
Sistema Kamar totalmente automático |
17.7 |
3.9 |
|
No sale leche |
10.5 |
5.7 |
|
Sistema Kamar parcialmente automático |
25.8 |
8.3 |
Competencia del inseminador
La competencia del inseminador es un factor muy
significativo que incide en los niveles de concepción. Se ha demostrado que
estos niveles de concepción pueden variar hasta en un 22 % dependiendo de los
inseminadores. Las mayores responsabilidades de estos técnicos son el manejo
adecuado de las dosis seminales, desde el momento de retirarlas del tanque de
refrigeración hasta el momento de colocar correctamente la dosis en el útero
de la vaca. También tienen importancia otros factores, como las fluctuaciones
de la temperatura y el manejo de la pajuela y de la pistola de inseminación .
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Tabla 3: Parámetros usados para evaluar la fiabilidad
de la detección de celo |
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Parámetro |
Valor |
|
Intervalo entre celos |
|
|
3-17 días |
<15% |
|
18-24 días |
<60% |
|
25-35 días |
<10% |
|
36-48 días |
10% |
|
> 48 días |
<5% |
|
Vacas gestantes de la cubrición anterior |
<3% |
|
Altos niveles de progesterona en leche en el momento de
la inseminación |
<10% |
|
Los valores listados son los óptimos para cada
parámetro |
|
Fertilidad de la explotación (hembras)
Un factor muy importante que incide sobre la
fertilidad de la granja es el hecho de poder disponer de un gran número de
vacas cíclicas, exentas de enfermedades reproductivas, para incorporarlas al
programa de reproducción. La rápida aparición de la actividad cíclica, en los
primeros 30 días post-parto, tienen un efecto positivo y significativo sobre
la fertilidad(8).
Los parámetros fisiológicos y hormonales asociados
con la reaparición del celo y con la restauración de las funciones ovárica y
uterina son críticos para el establecimiento de una gestación. Un gran número
de investigaciones han demostrado la relación existente entre el equilibrio
energético en la hembra y la reaparición de la ciclicidad post-parto en el
ganado lechero9. Además, el uso de la prostaglandina F2 alfa durante el
período de espera ha demostrado ser muy eficiente en mejorar la fertilidad en
ganado vacuno de leche, sobre todo en hembras afectadas de distocia, con
retención de membranas fetales o con ambos trastornos, en el momento del
parto(1).
Una meta de extraordinaria importancia en el
programa reproductivo en las vacas, es que éstas tengan la capacidad de llevar
la gestación hasta el final. Para conseguirlo, se aconseja el diseño de un
programa de vacunación que mantenga la resistencia de las hembras de la
explotación a los virus y bacterias causantes de abortos. El veterinario
responsable de la granja debe recomendar los protocolos de vacunación y los
tipos de vacuna a aplicar y debe también vigilar el adecuado manejo de los
productos utilizados.
Fertilidad del semen (Toros)
Hay dos puntos críticos que debemos tener en
cuenta para considerar los efectos del semen sobre la fertilidad. El primero
de ellos es que los niveles de concepción en la primera inseminación pueden
variar hasta en un 36 % dependiendo de los machos que se utilizan para la
inseminación artificial. El segundo se refiere a que la calidad del semen
puede deteriorarse rápidamente tras su llegada a la granja debido a un
almacenamiento y manejo inadecuados.
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Tabla 4: Parámetros usados para evaluar la eficiencia
reproductiva de la granja |
|
Parámetro |
Valor |
|
Intervalo entre partos |
13 meses |
|
Días abiertos |
125 días |
|
Días en lactación (granja) |
160-175 días |
|
Indice del estado reproductivo de la granja |
>65 |
|
% de los animales diagnosticados gestantes/mes |
8-9% |
|
% vacas abiertas más de 150 días |
<10% |
|
% de eliminación anual por infertilidad |
<10% |
|
Los valores listados son los óptimos para cada
parámetro |
|
El correcto cuidado y mantenimiento del tanque de
refrigeración del semen, son parámetros muy importantes dentro del programa
reproductivo en la explotación.
|
Tabla 5: Parámetros usados para evaluar los fallos
reproductivos |
|
Parámetro |
Valor |
|
Nivel de gestación por palpación (PPR)* |
<70% |
|
Servicios por gestación, todas las vacas |
<3% |
|
% de eliminación anual por infertilidad |
<15% |
|
Días lactancia hasta el primer servicio |
EVWP+26 días |
|
El valor listado es el nivel para el cual ese parámetro
debe ser investigado como causa posible |
|
|
* Este valor se basa en un nivel de concepción menor
que 0.30 y un examen de gestación a más de 42 días desde el último
servicio |
|
Control De La Eficiencia Reproductiva En La
Granja
Existen varios parámetros que pueden utilizarse
para controlar los progresos de la explotación ganadera para poder maximizar
la eficiencia reproductiva de la misma (Tabla 4). De entre ellos, los días
abiertos, el número de días en lactación, el intervalo entre partos y el
índice general del estado reproductivo de la explotación, son los más
utilizados para controlar el desarrollo reproductivo de la granja. El
intervalo entre partos y los días abiertos, los parámetros más tradicionales,
necesitan dos partos consecutivos para su establecimiento. Por ello, no se
conoce el desarrollo reproductivo actual de una vaca abierta.
El índice general del estado reproductivo de la
explotación es una medida de la influencia que tienen las vacas abiertas sobre
la eficiencia reproductiva global de la granja. Se consideran todas las vacas
que, tras un período de tiempo especificado (100 ó 200 días post-parto), no
han concebido(11). Este parámetro se halla influenciado por el estado de la
gestación en el momento del diagnóstico. Un índice de >65 días es aceptable y
sugiere que sólo unas pocas vacas de la granja no tienen actividad
reproductiva.
Debido a que en muchas granjas, el control de
partos se lleva a cabo anualmente, se recomendaría realizar en ellas
diagnósticos de gestación mensuales. Para mantener un número igual de vacas
lactantes, el nivel de partos debe equipararse al del de retirada de la leche
en las vacas, incluyendo un pequeño porcentaje de eliminación de hembras. Esto
significa que se debería mantener un número constante de nuevas gestaciones
cada mes. En otras palabras, entre el 8 y el 9 % de las vacas de la granja
deben salir gestantes cada mes.
Muchos de los parámetros listados anteriormente
pueden utilizarse para evaluar el desarrollo de las vacas que han concebido y,
eventualmente, han parido. Sin embargo, pueden utilizarse otros parámetros
para evaluar los fallos reproductivos en una explotación (Tabla 5). Debemos
tener muy en cuenta que en todas las granjas de ganado vacuno lechero existen
problemas de infertilidad en mayor o menor grado. Sin embargo, cuando los
parámetros de evaluación exceden los mostrados en la Tabla 5, es recomendable
llevar a cabo una investigación sobre las causas posibles del deterioro del
estatus reproductivo en dicha explotación.
Para conseguir un nivel reproductivo excelente,
los responsables de las granjas lecheras deben poner un especial cuidado en la
organización de la explotación y en el entrenamiento del personal.
Otros factores a considerar pasan por el
agrupamiento de las hembras para un manejo reproductivo intensivo y el uso de
parámetros adecuados para controlar el desarrollo reproductivo. Este
desarrollo depende de las interrelaciones entre manejo, entorno y factores
inherentes a las hembras. Pero el factor limitante más importante es el manejo
y la intervención humana.
Referencias
1. DeKruif A. Factors
influencing the fertility of a cattle population. J. Reprod. Fert. 54:507,
1978
2. Fergusson JD y Galligan DT.
Reproductive programs in dairy herds. Proc. Central Veterinary Conference. 1:
pp 161-178. Kansas City. Mo. USA
3. Heersche G y Nebel RL.
Measuring efficiency and accuracy of detection estrus. J. Dairy Sci. 77:2754,
1994
4. Gwasdauskas FC, Nebel RL,
Sprecher DJ, et al. Efectiveness of rump-mounted devices and androgenized
females for detection of estrus in dairy cattle. J. Dairy Sci. 73:2965, 1990
5. Walker WL, Nebel RL y
McGilliard ML. Time of ovulation relative to mounting activity in dairy cattle.
J. Dairy Sci. 79:1555, 1996
6. Tatcher WW y Collier RJ.
Effects of climate on reproduction. In Morrow DA. Current Therapy in
Theriogenology, 2ª edición. Filadelfia, W.B. Saunders. pp 301-309, 1986
7. Barker RP, Risco CA y
Donovan GA. Low palpation pregnancy rate resulting from low conception rate in
a dairy herd with adequate estrus detection intensity. The Compendium, pp
801-815, Junio 1994
8. Tatcher WW y Wilcox CJ.
Postpartum estrus as an indicator of reproductive status in the dairy cow. J.
Dairy Sci. 56:608, 1973
9. Staples CR, Tatcher WW y
Clark JH. Relationship between ovarian activity and energy status during early
lactation in high producing dairy cows. J. Dairy Sci. 73:938, 1990
10. Risco CA, Archbald LF, Elliott
J. et al. Effect of hormonal treatment on fertility in dairy cows with
dystocia or retained fetal membranes at parturition. J. Dairy Sci. 77:2562,
1994
11. Upham GL. Measuring dairy herd
reproductive performance. The Bovine practitioner 26:49, 1991
Fuente: Laboratorios Provet
S.A
www.laboratoriosprovet.com.co