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Estrategias para
Minimizar las Lesiones Respiratorias en el Pollo de Engorde.
Denis Carrier
Elanco Animal Health, Lilly Corporate Center -Atens
Jonh Glisson
Poultry Diagnostic and Research Center
University of Georgia - USA
|
Salud y manejo sanitario
de las aves de corral
Sainsbury
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La industria del pollo de engorde reconoció desde hace mucho tiempo la
importancia del manejo de la salud para obtener el máximo potencial genético de
las aves. Debido a que el aparato respiratorio de las aves tiene poca capacidad
residual y sus funciones de intercambio gaseoso y termorregulación son decisivas
para poder alcanzar el desempeño deseado, se vuelve de vital importancia el
manejo de las enfermedades respiratorias.
Manejo integral
Una estrategia integral para manejar las funciones respiratorias incluye:
Estrictas medidas de bioseguridad para evitar la introducción de patógenos y
reducir su transmisión.
Adaptación de prácticas de manejo de aves diseñadas para preservar la
inmunocompetencia, comodidad y minimizar las agresiones tanto físicas (polvo)
como tóxicas (amoniaco) al sistema inmunológico.
Protocolos adecuados de inmunización y aplicación de procedimientos para
garantizar protección contra las infecciones más severas y prevalentes.
Metafilaxis enfocada al objetivo para ayudar a las aves en los mecanismos de
defensa y minimizar el desarrollo de lesiones que pudieran limitar la función
respiratoria.
Cuando se diseñan tales programas, uno debe asegurarse que los periodos de
riesgo más importantes estén bien definidos y que los protocolos se implementen
para limitar los daños respiratorios. En las condiciones actuales, si se limitan
las funciones respiratorias de las aves podría dar como resultado parvadas poco
uniformes, desempeño subóptimo, e incluso abuso terapeútico y fallas
perceptibles.
El tracto respiratorio es una de las principales rutas de
acceso de muchos agentes patógenos. Para enfrentar este desafío y sobrevivir, el
pollo ha evolucionado con mecanismos de defensa. El tracto respiratorio responde
a los ataques ya sean bacterianos, virales, de partículas o tóxicos de manera
muy similar. El aparato mucociliar que reviste los diferentes tejidos del
sistema respiratorio está diseñado para proteger las células del epitelio
respiratorio y transportar partículas y bacterias fuera del huésped. Un ataque
a las células ciliadas del tracto respiratorio y a los sacos aéreos reduce la
función de eliminación.
Consecuencias del daño
Si el
ataque es muy severo y excede la capacidad del ave de eliminar al componente
extraño, entonces el daño ocurrido puede resultar en:
Aumento de la secreción de moco, lo que es más difícil de eliminar y por lo
tanto permite el aumento del contacto entre las partículas inhaladas y la
membrana respiratoria (por ejemplo: exceso de polvo).
Ciliostasis (por ejemplo: amoniaco).
Deciliación (por ejemplo: amoniaco, Bordetella avium).
Muerte de células ciliadas epiteliales (por ejemplo: B. avium, virus de la
enfermedad de Newcastle, el virus de la influenza, adenovirus).
Las patologías anteriores dan como resultado aves ineficientes en varios grados
debido a los intercambios inadecuados de oxígeno/bióxido de carbono.
Cómo sanar los daños
Las células epiteliales de la mucosa de la tráquea y los bronquios pueden tardar
de 7 a 14 días en regenerarse. A medida que profundizamos en el tracto
resporatorio bajo, los tejidos tardan más tiempo en recuperarse. Los
parabronquios, infundíbulos y la mucosa capilar aérea podrían no regresar a su
función normal después de un ataque respiratorio.
Las células de recubrimiento normales son resistentes a colonizaciones
oportunistas, sin embargo una vez que los patógenos primarios dañan el epitelio
respiratorio, las bacterias omnipresentes se adhieren y colonizan las células
epiteliales dañadas. En su fase temprana, la replicación bacteriana ocurre
localmente, pero podría convertirse lo suficientemente severa para invadir a
través de la membrana. Esto podría dar como resultado una bacteremia y tarde o
temprano la muerte.
Bajo condiciones comerciales de producción, es muy fácil de concebir que el
tejido respiratorio no tenga tiempo de recuperarse después de un ataque
respiratorio y que las aves sobrevivientes permanezcan con funciones
respiratorias deficientes. Bajo estas condiciones, podemos concluir que cuando
los signos clínicos son aparentes, la mitad de la batalla ya está perdida.
Los pollos han desarrollado lesiones que ponen al resto de la parvada en alto
riesgo de tener un bajo desempeño y de una mayor susceptibilidad a varios
desafíos infecciosos adicionales que las lleven al empleo excesivo de
antibióticos, de fallos terapéuticos perceptibles, mortalidad o descartes.
Es de primordial importancia mantener la salud de las aves dentro de un contexto
en el que la ganancia diaria es muy importante para cubrir la demanda del
mercado y mantener la producción de carne de pollo con una actividad económica
viable.
El sistema respiratorio tiene tres papeles claves:
1. Llevar oxígeno a los pulmones y a la sangre.
2. Eliminar el gas de desperdicio resultado de la actividad
metabólica.
3. Eliminar el calor corporal excesivo vía evaporación.
La disfunción respiratoria conlleva a un crecimiento retardado a través de los
siguientes mecanismos:
El suministro limitado de oxígeno es como una baja de combustible metabólico.
El aumento en el rendimiento cardiaco necesario para cubrir la demanda de
oxígeno puede propiciar enfermedades metabólicas tales como ascitis.
Incapacidad de eliminar patógenos oportunistas.
Tolerancia limitada al calor.
Los productores más escrupulosos prefieren enviar al mercado parvadas
uniformemente saludables.
Uno de los componentes clave para tener éxito en alcanzar estas metas es dar a
los pollos el mejor principio y las mejores condiciones de crecimiento. Esto
podría parecer obvio, sin embargo no siempre se aplica en el campo. Un manejo
respiratorio integral debe incluir bioseguridad, manejo, inmunizaciones y
protocolos de metafilaxis.
Se deben diseñar medidas estrictas de bioseguridad para prevenir la introducción
y reducir la exposición a patógenos que se originan en las reproductoras,
incubadora, pollitos, alimento, agua, medio ambiente, equipo y factores humanos.
Las prácticas de manejo de las parvadas que se han adaptado están diseñadas para
preservar la inmunocompetencia, comodidad y minimizar los ataques al sistema
respiratorio que se originan por exceso de polvo y niveles de amoniaco.
Lista de verificación importante
El período de crianza es muy importante porque determinará gran parte de la
uniformidad del crecimiento y los resultados de desempeño.
Una de las mejores políticas de aseguramiento es el manejo de la crianza
considerando los factores limitantes locales tales como la calidad del pollo, el
clima y las condiciones de diseño del galpón. Volver a las bases asegurará una
fructífera crianza y crecimiento.
La lista de verificación para el buen productor es como se detalla a
continuación:
Densidad de aves.
Espacio por ave para bebederos y comederos.
Mantenimiento y manejo del bebedero y comedero.
Agua fría potable.
Calidad del aire y oxígeno.
Temperatura y humedad a nivel de pollitos.
Aire, alimento y cama sin polvo.
Calidad de la cama.
Definitivamente ayudará a reducir los desafíos del ambiente e infecciones el
llevar al pollo a un inicio saludable y por lo tanto la subsecuente dependencia
a los medicamentos.
Se deberían revisar y monitorear constantemente los protocolos y aplicación de
inmunización para las reproductoras y pollos de engorde que aseguren la
protección contra infecciones virales más severas.
Las reacciones excesivas postvacunación deben evitarse, porque podrían ser uno
de los factores principales que permiten la colonización secundaria del sistema
respiratorio.
Debido al estado en que recibimos a los pollos y el medio en que los colocamos,
se justifica el uso de programas terapeúticos aplicados estratégicamente para
ayudar a los sistemas de defensa de los pollos al principio de los procesos
infecciosos. La metafilaxis se define como la aplicación de un tratamiento
temprano cuando sabemos que hay una infección pero antes de que se presenten las
manifestaciones clínicas.
Tales protocolos deben ayudar a minimizar el desarrollo de lesiones que no
tendrían el tiempo suficiente para sanar antes del procesamiento y por lo tanto
podrían limitar la función respiratoria.
Al contestar las siguientes preguntas logramos un protocolo prudente y
fundamentado de metafilaxis: ¿Qué medicación? ¿Cuándo? ¿Por cuánto tiempo? ¿Qué
dosis? Este tipo de programa tendrá como objetivo aquellos organismos que
podrían prevenir o no causar enfermedades hasta que se dispara por tensión
provocada, por ejemplo, por cambio de galpón, manejo, nutrición, clima,
vacunación para bronquitis infecciosa, o la enfermedad de Newcastle o un aumento
en el nivel de polvo o amoniaco en el ambiente.
Se basaría en:
Antecedentes e historia local.
Prevalencia de diferentes infecciones.
Temporada típica de infecciones.
Presencia de factores de riesgo que se sepa están asociados
con diferentes infecciones.
Aislamientos previos y antibiogramas.
Justificación para la metafilaxis
Si utiliza un antibiótico de espectro más amplio, o sea un ataque masivo, esto
podría dejarle sin opciones terapeúticas posteriores al tratamiento. El programa
de medicación dirigido debe ayudarle a preservar la sensibilidad a los
medicamente para cuando sea más necesario.
Ilustraremos la metafilaxis justificada utilizando el micoplasma como ejemplo:
Las gallinas reproductoras portadoras esporádicamente trasladarán el micoplasma
a la membrana del saco vitelino. Entonces, el pollito es incubado y nace con el
organismo del micoplasma unido a las células que recubren el tracto
respiratorio. Los metabolitos del micoplasma son ligeramente tóxicos para las
células ciliadas, lo suficiente para dañar su función aunque los signos clínicos
estén ausentes.
El índice de transmisión horizontal aumenta durante el período de tensión como
el procesamiento en la incubadora o la vacunación. Estas infecciones persistirán
durante toda la vida del ave. Una prueba negativa para micoplasma no
necesariamente indica que no hay micoplasma
La capacidad del cambio del antígeno del micoplasma hace que el sistema
inmunológico del ave sea incapaz de eliminar la infección y también explica
porque fluctua el conteo de micoplasma. Por lo tanto, el objetivo de un
protocolo de metafilaxis en contra del micoplasma es limitar la transmisión
horizontal, reduciendo la población de micoplasma como estaba al momento en el
que se encontraban las condiciones cuando ocurrió el periodo de tensión.
La metafilaxis utilizada cuando se recibe a los pollitos en el galpón, reduce la
transmisión de la enfermedad al reducir el número absoluto de micoplasma que
portan las aves. La metafilaxis temprana después de la vacunación reduce la
multiplicación del micoplasma.
Por lo tanto, hay mejores oportunidades de que las células ciliadas mantengan su
capacidad de detener la replicación viral inducida por la vacunación, como
debería estar durante un proceso normal de inmunización. En caso de que la
replicación viral continuara debido a daños del micoplasma, el agente viral
matará las células. En este momento el ave será susceptible a patógenos
oportunistas tales como la Escherichia coli, Bordetella avium o Pasteurella
haemolytica.
Una forma más eficiente de manejar las enfermedades respiratorias en las aves
puede ser mediante el uso de todas las herramientas disponibles. Los factores y
periodos de riesgo nunca se eliminan del todo, aún con las mejores intenciones y
protocolos.
Un protocolo bien fundamentado de metafilaxis integrado a la bioseguridad,
manejo e inmunización limitará la replicación y la transmisión de los
principales patógenos objetivo.
Una vez que son notorios los signos respiratorios, la parvada ya estará
experimentando pérdidas económicas y se reducen las oportunidades de buenas
terapias. Al minimizar los daños tempranos de las funciones respiratorias
mucociliares, los agentes oportunistas tendrán menor cantidad de oportunidades
de colonización y los resultados de desempeño alcanzarán lo esperado.
Profilaxis: Tratamiento durante periodos de riesgo para prevenir infecciones.
Metafilaxis: Tratamiento durante el periodo de incubación.
Terapia: Tratamiento después de que brotan los síntomas clínicos.
Fuente:
Laboratorios Provet S.A
www.laboratoriosprovet.com.co