
Parásitos externos, para tenerlos en cuenta TODO el año
Además de causarles molestias e incomodidades, pueden ser transmisores de serias enfermedades.
Uno de los problemas más frecuentes en nuestros animales de compañía, de cualquier edad, son los parásitos o enfermedades parasitarias externas. Suponen un riesgo grave para la salud si no se tratan adecuadamente. Todos los parásitos Externos o ectoparásitos tienen un efecto sobre el animal, dependiendo del tipo de parásito y de su modo de actuar.
Comprenden desde las pulgas y garrapatas hasta ácaros, piojos y mosquitos, todos ellos causan graves daños a la salud de nuestras mascotas.
Tenemos la falsa creencia de que como nuestras mascotas no salen a la calle no pueden ni contraer enfermedades ni contagiarse de parásitos externos. Si bien es cierto que en determinadas épocas del año hay más ectoparásitos en el medio ambiente que pueden afectar a nuestras mascota, no hay nada mejor que proteger a nuestro perro o gato durante todo el año para evitar cualquier sorpresa desagradable.
A continuación van algunas pequeñas curiosidades sobre estos parásitos que no son tan inofensivos como nos puede hacer creer su tamaño.
A.- Las pulgas son esos pequeños insectos de color pardo o marrón oscuro que corren por la piel del perro a gran velocidad y que pueden saltar. Se alimentan de la sangre del perro y del gato y se reproducen a gran velocidad. Son muy prolíficas, por lo que la lucha contra ellas resulta un tanto problemática, ya que no sólo se trata de matar a los adultos sino también a las formas inmaduras. Pero existen en el mercado nuevos productos para luchar contra los adultos y las larvas, tanto en el animal como en su entorno. Pregunte a su Veterinario
Los problemas que las pulgas causan en el animal infectado son:
- Dermatitis alérgicas a las pulgas acompañadas de picor y molestias graves a la vez que de autolesiones en muchos casos. Suelen tener infecciones secundarias acompañando a estas lesiones.
- Transmisión de parásitos como el Dipylidium. (gusanos planos de apto digestivo)
- Irritaciones locales, con los consecuentes cambios de comportamiento (duermen mal, están nerviosos, se rascan, etc.)
Existen en el mercado productos muy aconsejados para el tratamiento tanto del animal como del ambiente. Hay que tener cuidado con no usar el mismo para todos los de la casa, no todos los productos son igualmente efectivos e inocuos para perros que para gatos.
B.- Las garrapatas son esos parásitos que encontramos enganchados a la piel del perro con cuerpo redondeado y cuatro pares de patas si son adultas. A diferencia que las pulgas, son de mayor tamaño y no se suelen mover de su localización.
Enfermedades transmitidas por las garrapatas:
1. Ehrlichiosis Enfermedad grave que puede causar la palidez de mucosas, alteraciones sanguíneas, alteraciones hepáticas, renales o poliartritis; los signos más llamativos son fiebre, anorexia y pérdida de peso, aumento del tamaño de ganglios, etc. A veces no existen signos claros, pero una analítica tras la infestación por dichos parásitos sería siempre lo indicado. Es necesario establecer un tratamiento específico.
2. Babesiosis El período de incubación varía de 10 días a tres semanas. Las infecciones agudas producen anemia, fiebre, depresión, anorexia y debilidad; las infecciones crónicas presentan pérdida de peso y anorexia.
El diagnóstico se basa en los signos del animal y analíticas específicas de laboratorio (serologías e identificación del organismo). El tratamiento es complicado.
3. Hepatozoonosis Afecta sobre todo a animales jóvenes y empeora si éstos tienen algún déficit inmunitario. La infección se causa porque el perro ingiere una garrapata infectada con el protozoo. Los síntomas son fiebre, pérdida de peso y palidez de mucosas, e incluso, depresión. Se identifica al encontrar el agente y se diagnostica mediante las analíticas. Existe tratamiento pero son frecuentes las recaídas.
4. Enfermedad de Lyme Es importante, ya que constituye una zoonosis o enfermedad transmisible al hombre. Se da fundamentalmente en personas que están en contacto con animales durante mucho tiempo. Ésta, al igual que alguna de las anteriores, puede pasar mucho tiempo desapercibída, puesto que puede no dar síntomas durante largos periodos de tiempo. Cursa con fiebre, dolores articulares, problemas cardíacos severos, aumento del tamaño de los ganglios y problemas renales.
C.- Ácaros: Un tercer grupo de invasores, son los ácaros que son los causantes de la sarna. Originan reacciones inflamatorias, además de prurito intenso, costras húmedas y caída del pelo. Prefieren las zonas de cabeza, cuello y orejas, por lo que se observa que el animal sacude frecuentemente la cabeza.
Cuando se sospeche de sarna, es necesario acudir cuanto antes al veterinario, pues con lo ácaros hay que acudir a otros medios de control. Los antiparasitarios habituales no sirven, y además hay que determinar que clase de ácaro se trata: Sarcoptes o Demodex, pues la efectividad del tratamiento dependerá de lo adecuado al tipo de ácaro.
Otro grupo de ácaros es el de los oídos . La mayoría de los gatos y perros son portadores de estos ácaros, pero éstos solo originan problemas cuando se presentan en gran número.
Los diminutos ácaros se albergan en el delicado recubrimiento del canal del oído, provocando irritaciones y la aparición de cera marrón. Esto hace que el animal se rasque o agite la cabeza produciendo a su vez inflamaciones, e inclusive problemas de lesiones y edemas en las orejas, producto del rascado desesperado.
Para asegurarnos que ninguna infección se propague hasta el oído interno y afecte a los centros de audición y equilibrio, es vital una pronta intervención del veterinario, para la limpieza de la cera y eliminación del parásito.
D.- Un cuarto grupo de parásitos externos de nuestros animales de compañía tener muy en cuenta son los mosquitos, hay diferentes géneros de estos insectos chupadores de sangre que pueden parasitar (picar) a nuestras mascotas: Aedes, Culex o Anopheles, flebotomos.
* La Leishmaniosis es una enfermedad parasitaria que afecta a los perros y es transmitida por un tipo determinado de mosquito. Las hembras del mosquito pueden picar a un animal enfermo y tomar el protozoo (género Leishmania) junto con la sangre succionada, estos parásitos cambian de morfología en su interior, adquiriendo la forma infectiva en unos días.
Posteriormente, si este mosquito pica a un animal sano puede transmitirle la enfermedad. Debe quedar muy claro que no hay posibilidad de contagio directo entre animales o entre animales y personas. Sólo es posible la transmisión mediante el Phlebotomo. Además, en humanos se producen muy pocos casos de contagio y se dan fundamentalmente en personas con su sistema inmunitario deprimido por otras enfermedades o causas.Una vez detectada la enfermedad (a través de un análisis de sangre, consulta en su veterinario) la aplicación del tratamiento existente permite que los animales puedan tener una buena calidad de vida durante muchos años e incluso morir de viejos, si el ambiente es adecuado y la atención correcta. Con este tratamiento se consigue aislar el parásito en la médula y deja de ejercer su efecto, por lo que desaparecen los síntomas.
Al no existir de momento una vacuna la única lucha contra la enfermedad es la prevención a través de productos repelentes e insecticidas con la frecuencia y en la dosis que nos recomiende nuestro veterinario.
Igualmente es aconsejable que cada año en otoño-invierno se realice al animal una prueba específica para la detección de esta enfermedad, ya que el tratamiento es más efectivo si se diagnostica pronto.* Otra enfermedad que también pueden transmitir los mosquitos es la Filariosis, también llamada Enfermedad del gusano del corazón. Los perros que llegan a padecer esta enfermedad, albergan en su corazón un número indeterminado de gusanos, con longitudes que pueden llegar hasta 30 cm.
Para llegar a infestar el corazón, este parásito requiere ingresar al torrente sanguíneo del animal, para así instalarse luego en el corazón de la víctima, que puede ser un perro.
Los gusanos adultos enviarán a su vez nuevas microfilarias al torrente sanguíneo para que puedan ser recogidas por otro mosquito y así infectar a otro animal.
Síntomas: - Toses, fatiga, intolerancia al esfuerzo.. - Mareos, desmayos. - Irritación y enrojecimiento de ciertas zonas de la piel.
Es una enfermedad grave, pero se dispone de un tratamiento específico para tratarla, aun asi, la mejor forma para “curar” la enfermedad es la prevención.
Acuda a su veterinario donde se le informara de la mejor prevención de todas y cada unas de las enfermedades que los parásitos externos pueden transmitir a nuestras mascotas.
Oriola Márquez, A.; Flores Alés, A.J.
Médicos Veterinarios
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