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Por Flores Alés, A.J. Servicio de Videoendoscopia del Hospital Centro Policlínico Veterinario Málaga. C/ Gerona, 1. 29006-Málaga. Telf. 952314427.  Comunicación Libre presentada al  I Congreso Virtual Veterinario de Diagnóstico por Imagen organizado por la Asociación Española de Veterinarios Especialistas en Diagnóstico por Imagen (AEVEDI) y  publicado posteriormente en la revista profesional Argos.

    
Vide-otoscopia en el perro
Introducción

Por otoscopia se entiende la observación directa del conducto auditivo y de la membrana timpánica. Esta visualización directa de la mucosa es un procedimiento diagnóstico de por sí en muchos casos pero además nos permite realizar toma de muestras (biopsias, citología, cultivos) seguras bajo control visual y algunos procedimientos operatorios como la extracción de cuerpos extraños y cauterización de pólipos.

Si bien para una exploración rápida del canal aditivo suele ser suficiente con el uso del tradicional otoscopio de mango con pilas o batería, para un reconocimiento más profundo y detallado el uso de un telescopio o endoscopio rígido es preferible, pues la magnificación de la imagen en un monitor o pantalla de TV facilita la inspección, la hace más coordinada con el veterinario y su ayudante y sobre todo provee de un material gráfico en fotografías y/o vídeo que facilita la explicación ante el propietario, a la vez que posibilita el archivo y posterior estudio.

No se trata de tener una óptica rígida para hacer solo oto-endoscopias sino saber que ese mismo endoscopio podemos utilizarlo para otras técnicas de diagnóstico directo como rinoscopias, citoscopias, vaginoscopias y artroscopias, máxime cuando la Oto-Endoscopia o Video-Otoscopia es tal vez de las técnicas de imagen por endoscopias más fáciles de realizar en la clínica.

Equipo e instrumental

Para la oto-endoscopia empleamos habitualmente como endoscopio un telescopio rígido de 2’7 mm. de diámetro y de 30º de ángulo de visión, que permite una exploración más fácil con escasos movimientos de rotación. Puede emplearse igualmente de otros ángulos. Este diámetro de telescopio es adecuado para la mayoría de nuestros pacientes caninos. El endoscopio se acopla a una fuente de luz fría mediante cable de fibra óptica.

Si queremos lo más básico la visión puede hacer directamente a través de la óptica, pero si pretendemos cuidar nuestra espalda y lumbares y disfrutar de lo que hoy nos ofrece la técnica aplicaremos a la óptica una cámara de video que mande la imagen a un monitor de TV. Desde el monitor de TV se pueden imprimir fotografías si se dispone de videoimpresora y de grabar la película de la exploración si se cuenta con videograbadora, lo cual es muy útil como documentación gráfica.

Una vaina de dos vías (para introducir líquido de lavado y aspirar) con un canal de trabajos (para introducir pinzas de biopsias, de cuerpos extraños, electrocauterio) completa el instrumental. Si realizamos oto-endoscopia terapéutica ello es por supuesto imprescindible. No obstante aconsejamos que para simples oto-endoscopias diagnósticas no prescindamos de la protección que suministramos al telescopio al trabajar con él dentro de la vaina, aunque ello nos limite en ciertos perros, la capacidad de penetración en profundidad, pues siempre hay que recordar que estamos manipulando un equipo muy valioso y frágil.

Indicaciones

Cualquier síntoma de otitis externa u otitis media justifica la exploración otoscópica. Todos conocemos cuales suelen ser estos signos clínicos: sacudidas de la cabeza, rascado de la orejas, flujo de cualquier tipo por el conducto auditivo externo, molestias y dolor o cualquier síndrome neurológico como ataxia, perdida del equilibrio u otro compatible con un síndrome vestibular periférico.

Papel de la otoscopia en el protocolo diagnóstico-terapéutico de un paciente con otitis

En la valoración del perro con síntomas de otitis no se debe prescindir de la anamnesis y reconocimiento físico general.

Dado que en muchos casos se requiere sedación profunda o anestesia general para examinar cuidadosamente el conducto auditivo externo y la membrana timpánica no es superfluo proponer al cliente el realizar un análisis de sangre previo como chequeo pre-exploratorio, que podrá ser más o menos amplio dependiendo del estado general del paciente y de su edad.

Pero no hay duda de que la parte más importante es el examen otoscópico ya que al obtener una visión directa de la mucosa del meato y de la membrana timpánica (no siempre) conseguimos una información de gran valor que condiciona el protocolo a seguir en respuesta a las lesiones encontradas. Para ello y como en cualquier otra técnica endosccópica es prioritario saber distinguir el aspecto fisiológico del patológico.

Exploración

El paciente, tras haber sido sedado o anestesiado, en dependencia de su carácter colaborador o no, se coloca en decúbito lateral con el oído a explorar lógicamente libre. El crecimiento del pelo, el cerumen, suciedad y pus en los pacientes aquejados de otitis requiere una limpieza del canal auditivo antes de introducir el endoscopio.

Si no se emplea anestesia es aconsejable que un ayudante mantenga sujeto al perro para evitar en lo posible movimientos bruscos de la cabeza que podrían dañar a la óptica y a él mismo.

El veterinario endoscopista se colocará en la posición más cómoda para visualizar la pantalla del monitor a la vez que manipula el endoscopio con la mano derecha mientras que con la izquierda tracciona ligeramente de la oreja; esta maniobra permite que el video-otoscopio pueda ser introducido sin problemas hasta llegar al final de la parte vertical del meato, momento en que se gira lateralmente para continuar con la inspección de la parte horizontal del canal auditivo. El reconocimiento de las paredes se hace pues tanto al entrar como al salir. Esta técnica endoscópica tiene la misma premisa que las demás endoscopias: nunca avanzar a ciegas, no tener prisas y ser cuidadosos.
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El canal auditivo normal es bastante liso, algo húmedo, con muy poco cerumen y habitualmente de color rosa pálido. Dependiendo de las razas hay más o menos crecimiento de pelo, sobre todo en la parte vertical.

Al fondo se localiza la membrana timpánica. No siempre se puede impeccionar esta ya que puede tener adherido secreciones que no se retiraron con la limpieza previas. En estos casos se puede intentar un lavado in situ con suero fisiológico o retirar dichas secreciones ayudándose de pinzas y siempre bajo visión directa, ya que de lo contrario se corre el riesgo de producir perforación iatrogénica y ante la duda es preferible interrumpir la exploración en este punto.

Recordemos que la membrana timpánica normal es traslucida, de aspecto brillante, de color gris perla, con tensión ligeramente cóncava y con visualización de los vasos sanguíneos.

Los hallazgos patológicos endoscópicos que podemos encontrar son el resultado de la inflamación, puede haber hiperplasia con la luz del conducto estrechada, puede existir enrojecimiento, desvitalización e incluso ulceración del epitelio. La cantidad y la naturaleza del exudado y cualquier cambio en la membrana timpánica, de aspecto nebuloso u opaco, de color distinto al fisiológico o presionada por secreciones adheridas a ella, hay que que anotarlo en la ficha de exploración otoscópica como hallazgos patológicos. Igualmente hallazgos endoscópicos patológicos son lesiones en masas, cuerpos extraños (espigas) y parásitos (ácaros). Cualquier anormalidad detectada debería documentarse en vídeo o fotografías si ello fuera posible.

Los procedimientos de endocirugía en el meato acústico o cirugía mínimamente invasora que podemos hacer con esdoscópia otoscópica en medicina canina están limitados por ahora a la extracción de cuerpos extraños y a la polipectomía de pequeños tumores.No obstante esta limitación la video-otoscopia diagnóstica cumple sobradamente su cometido pues la toma de muestras de las zonas más afectadas nos ayudan, con la participación del laboratorio y/o de otras pruebas diagnósticas, a diferenciar entre las posibles causas de otitis: bacteriana, micótica, cuerpos extraños, neoplasias y traumatismo.