* Comunicación Libre presentada al II Congreso Nacional de AEVEDI y I Jornadas de Encuentro Científico Internacional: Diagnóstico - Tratamiento por Imagen y Telediagnóstico en Veterinaria, Córdoba (España), 5-7 marzo 1999.
Se define la esofagitis como la inflamación de las paredes del esófago. Puede estar
causada por una gran variedad de etiologías y ser aguda o crónica. Las causas incluyen
la ingestión de sustancias químicas irritantes, lesiones térmicas, vómito agudo y
persistente, obstrucción por cuerpos extraños y reflujo gastroesofágico. La esofagitis
infecciosa es infrecuente.
La esofagitis secundaria a la obstrucción por cuerpos extraños se presenta con bastante
frecuencia en el perro. La gravedad de las lesiones puede variar desde una inflamación
ligera y superficial hasta la producción de ulceraciones e incluso perforación y una vez
extraído el cuerpo extraño la cicatrización de las lesiones puede llevar a la
aparición de fibrosis e incluso constricción esofágica.
El objetivo de este estudio es la valoración mediante endoscopia de las lesiones
esofágicas producidas por la obstrucción por cuerpos extraños en el perro.
Este estudio está basado en los casos de perros atendidos en el Hospital desde 1995
por padecer obstrucción esofágica por huesos, algunos de los cuales fueron remitidos ya
diagnosticados por otros veterinarios para tratamiento por vía endoscópica.
La existencia de obstrucción esofágica se sospechó mediante la sintomatología presente
y la anamnesis y se diagnosticó mediante radiografía. El tratamiento realizado fue la
extracción del cuerpo extraño por la boca mediante técnica endoscópica en la mayoría
de los casos, ya que sólo en una ocasión fue necesario recurrir a la gastrotomía.
Se valoraron las lesiones causadas por el cuerpo extraño en la pared esofágica mediante
visión directa endoscópica.
Se empleó un videogastroscopio Fujinon®, modelo EVG-F.
Durante el procedimiento endoscópico se mantuvieron los perros bajo el efecto de la
anestesia general profunda empleando anestésicos inhalados y parenterales.
Los síntomas presentados incluían salivación excesiva, apetito normal o disminuido,
disfagia, regurgitación, pérdida de peso.
Se diagnosticó la presencia del cuerpo extraño radiopaco en el esófago mediante
radiología.
Se trataron todos los casos mediante extracción por vía endoscópica del cuerpo extraño
a través de la boca empleando pinzas de cuerpo extraño u otras, salvo en uno de los
casos en que no fue posible y hubo que realizar una gastrotomía. Una vez eliminada la
causa se recorrió el esófago en toda su longitud y se realizó una inspección detallada
de la mucosa para valorar las lesiones provocadas. Las lesiones macroscópicas detectadas
variaban desde irritación leve de la mucosa hasta ulceración y hemorragias. No se
tomaron biopsias endoscópicas para estudio histopatológico pues el diagnóstico de
esofagitis era muy evidente macroscópicamente. Esta esofagitis había sido provocada por
la presión que ejercía el cuerpo extraño sobre la pared esofágica.
También se exploró el estómago, cuya mucosa no presentaba alteración en ninguno de los
casos.
El tratamiento posterior de la esofagitis se basó en dieta líquida con suero glucosalino
por vía oral durante un mínimo de 48 horas, pasando luego a una dieta blanda durante
unos 4-5 días, e introduciendo después progresivamente la alimentación normal del
animal, además de la administración por vía oral o inyectada de antibióticos y
antiinflamatorios.
La esofagitis leve generalmente afecta exclusivamente a la capa mucosa, los signos
clínicos son ligeros o a menudo no se observan, y frecuentemente el proceso es
autolimitante y se corrige al eliminar la causa, produciéndose la cicatrización de las
lesiones sin que aparezca una fibrosis significativa. En el caso de esofagitis profunda,
con implicación de las capas musculares, pueden quedar secuelas como ulceración
persistente, estenosis o incluso perforación. Las características macroscópicas de la
esofagitis detectables mediante endoscopia incluyen eritema de la mucosa, hemorragia,
aumento de la friabilidad, erosiones o úlceras, y en casos graves, seudomembranas. La
constricción esofágica se observa como un anillo de tejido fibroso blanco que disminuye
la luz esofágica y no se distiende mediante la insuflación.
En los casos atendidos por nosotros no hemos observado síntomas clínicos de esofagitis
posteriores a la extracción del cuerpo extraño a pesar de haber encontrado en algunos
perros lesiones bastante aparatosas, y la recuperación de los pacientes ha sido
satisfactoria en todos los casos.
Preferimos realizar una exploración endoscópica de control aproximadamente al mes de la
primera para valorar la correcta cicatrización de las lesiones y detectar la existencia
de complicaciones, aunque el propietario normalmente es reacio a repetir el procedimiento
bajo anestesia general si no observa sintomatología alguna en su mascota. Solamente en
uno de los perros, y después de mucho insistir, nos autorizaron a realizar la endoscopia
de control y es el caso clínico cuyas imágenes presentamos. Consiste en una obstrucción
por un hueso de vértebra de vaca en esófago caudal, no fue posible extraerlo por la boca
mediante endoscopia, y hubo que recurrir a la gastrotomía; la mucosa esofágica en la
zona de contacto con el hueso presentaba muy mal aspecto, con gran ulceración y
hemorragia. En la exploración de control, realizada a los dos meses de la primera
solamente se observó un ligero cambio de coloración que revelaba la situación de la
zona afectada sin haberse producido ninguna constricción de la pared. Se tomaron biopsias
y se remitieron a un laboratorio de histopatología cuyo informe determinó que no
existía alteración alguna en la pared esofágica.
Los cuerpos extraños de tipo radiopaco son causa frecuente de obstrucción esofágica
en el perro. La técnica de elección para su extracción es sin duda la endoscopia que en
la mayoría de las ocasiones resuelve el problema sin necesidad de recurrir a la cirugía.
Además, nos ofrece la posibilidad de valorar las lesiones ocasionadas a la mucosa
esofágica. Estas lesiones dependen en gran medida de la naturaleza del cuerpo extraño y
del tiempo que haya permanecido anclado. Así, hemos podido observar desde leve
inflamación de la mucosa hasta lesiones más profundas con ulceración e incluso
perforación.
Recomendamos en todos los casos, una vez extraído el cuerpo extraño, la instauración de
un tratamiento para la esofagitis y, si es posible, realizar una endoscopia de control al
mes de la primera para hacer un seguimiento de la evolución de las lesiones. Para valorar
la existencia de secuelas en la pared esofágica la técnica de elección es la
endoscopia, incluso con toma de biopsias para estudio histopatológico, ya que otras
pruebas como la radiografía (incluso de constraste) no son fiables y sólo detectan las
alteraciones graves como esofagitis intensa o estenosis marcada.