* Comunicación Libre presentada al II Congreso Nacional de AEVEDI y I Jornadas de Encuentro Científico Internacional: Diagnóstico - Tratamiento por Imagen y Telediagnóstico en Veterinaria, Córdoba (España), 5-7 marzo 1999.
Se presenta el caso de un perro que sufrió una rotura uretral causada por el atropello
de un coche y se complicó con una fístula que causó la fuga de orina por el periné. Se
justifica su interés por la buena evolución del paciente a pesar de que el propietario
rechazó la intervención quirúrgica y prefirió un tratamiento conservador.
La hematuria es el signo principal que encontraremos en caso de un traumatismo uretral y
necesitaremos la ayuda de la radiografía de contraste para llegar al diagnóstico y
localizar la lesión con vistas a plantear el tratamiento adecuado.
- Datos del paciente.
Se presentó en el Hospital, el 26 de enero de 1997, un perro macho mestizo de nueve años
de edad a las 6 horas de haber sido atropellado por un coche.
- Anamnesis.
Tras haber sufrido un atropello, el perro está decaído, "anda raro", no ha
orinado, ha eliminado unas gotas de sangre por el prepucio y hace frecuentes intentos de
defecar sin conseguirlo (tenesmo).
- Reconocimiento.
Al examen físico, el perro está consciente, la coloración de mucosas y el tiempo de
retorno capilar son normales y la temperatura rectal es de 36'3ºC (hipotermia). No
presenta cojera, ni síntomas de traumatismo cefálico ni torácico. Muestra un fuerte
dolor a la palpación abdominal. También presenta heridas por abrasión en el miembro
pelviano derecho.
Se realiza un sondaje urinario y se obtiene orina de características macroscópicas
normales excepto en su primera fracción que viene teñida de sangre.
- Diagnóstico y tratamiento.
Ante la presencia de hematuria tras un episodio traumático se sospechó la existencia de
un daño traumático en vías urinarias, por lo que se recomendó al propietario la
realización de un estudio radiográfico y radiográfico de contraste de vejiga y uretra.
La uretrocistografía de contraste yodado demostró la integridad de la vejiga urinaria y
evidenció la salida del líquido de contraste a través de la uretra pelviana, con lo que
se diagnosticó una rotura uretral a nivel pélvico.
Esta lesión justificaba los síntomas de hipotermia, hematuria, dolor y tenesmo.
Se realizó una analítica sanguínea básica, que detectó anemia leve, trombocitopenia e
incremento de GPT, estando la urea normal. Los resultados se muestran a continuación:
- Hemograma: Hematíes: 5.000.000 / mm3.
- Bioquímica sanguínea: Glucosa 86 mg/dl.
Se recomendó al propietario el tratamiento quirúrgico, pero como no deseaba operar
bajo ningún concepto, se le propuso un tratamiento conservador mediante sondaje uretral
permanente, sueroterapia IV, antiinflamatorios, antibióticos y reposo en
hospitalización. Aceptó y a los cinco días (31/01/97) se había producido una notable
mejoría del estado del perro, con lo que se le dio el alta hospitalaria con sondaje
uretral, antiinflamatorios, antibióticos y reposo.
- Evolución.
A los cinco días del alta hospitalaria (05/02/97) se presentó de nuevo en la consulta
por haber aparecido una complicación. Se había producido una fístula en la zona
perianal izquierda secundaria al escape de orina desde la uretra y que se confirmó
mediante radiología de contraste yodado.
Se le informó al propietario de la complicación que se había producido y de que el
único tratamiento posible era la cirugía.
El propietario decidió no operar y esperar la evolución.
A los dos días de la última visita (07/02/97) se produjo el cierre espontáneo de la
fístula y el perro comenzó a orinar con normalidad por el pene.
Con fecha de 21/09/98 se estableció contacto telefónico con el propietario que comentó
que el perro estaba perfectamente.
La presencia de hematuria u otros síntomas de tipo urinario en un animal traumatizado
hace sospechar de una lesión traumática en vías urinarias (uretra, vejiga, uréter o
riñón) y por tanto es esencial la realización de la radiografía de contraste
(uretrografía, cistografía, urografía excretora) para diagnosticar y valorar la lesión
con vistas a decidir cuál será el tratamiento definitivo.
En las lesiones uretrales por desgarro o rotura, el tratamiento recomendado en la
bibliografía consultada es el quirúrgico, aunque en ocasiones con un tratamiento
conservador puede producirse una evolución favorable y llegar a la curación como
sucedió en este caso que aportamos.