Por Flores AJ, Luengo ME y Gutiérrez JA. Hospital Centro Policlínico Veterinario Málaga
* Comunicación Libre presentada al II Congreso Nacional de AEVEDI y I Jornadas de Encuentro Científico Internacional: Diagnóstico - Tratamiento por Imagen y Telediagnóstico en Veterinaria, Córdoba (España), 5-7 marzo 1999.
Siempre que existe un cuadro de vómitos persistentes se hace imprescindible realizar un buen diagnóstico diferencial. Una de las posibles etiologías que debe tenerse en cuenta por su relativa frecuencia y su independencia de la edad del paciente es la presencia de cuerpos extraños en el aparato digestivo. Presentamos un caso clínico que ilustra la importancia de realizar un buen diagnóstico diferencial y demuestra que los cuerpos extraños capaces de provocar vómitos persistentes pueden ser de fácil acceso para los animales y muchas veces considerados no peligrosos por los propietarios, por lo cual pueden no reflejarlo en la anamnesis correspondiente.
Se recibe en el Hospital un perro macho de raza pastor alemán, de cuatro años de edad, referido por otro veterinario desde Benalmádena (Málaga) para su diagnóstico mediante endoscopia. La historia clínica era de vómitos desde hacía 5 meses que no respondían al tratamiento sintomático. El animal presentaba un estado general normal al reconocimiento físico y la analítica sanguínea que se le realizó no mostraba alteración alguna. Se hicieron radiografias de tórax y abdomen que no arrojaron luz sobre el diagnóstico etiológico. El estudio radiografico de contraste que se realizó a continuación evidenció una retención de la papilla de bario en los pliegues de la mucosa, más evidente en la zona del fundus gástrico, lo cual se interpretó como gastritis.
Tras la preparación habitual de ayuno de sólidos y líquidos durante 48 horas, se
procedió a la inducción anestésica, posicionamiento del paciente en decúbito lateral
izquierdo, colocación de abrebocas, intubación endotraqueal y anestesia general gaseosa
para realizar exploración endoscópica alta.
El aspecto del esófago era normal. Al entrar en el estómago se apreció gran cantidad de
contenido líquido de color verde oscuro que conformaba el lago mucoso y ocultaba el
fundus. Tras la aspiración del líquido primero e insuflación posterior, se detectó un
objeto o cuerpo extraño de superficie lisa y consistencia blanda y flexible que se
disponía adaptándose a la mucosa gástrica. Por el canal de trabajo del endoscopio se
introdujo el asa de polipectomía y mediante maniobras habilidosas se prendió y extrajo a
través de la boca.
Una segunda exploración gástrica evidenció la existencia de un segundo cuerpo extraño
parecido que se eliminó de igual manera.
Los dos cuerpos extraños eran relativamente grandes y una vez desplegados fueron
identificados como bolsas de plástico.
Tras la eliminación de los cuerpos extraños se instauró un tratamiento médico contra
la gastritis y la evolución clínica fue totalmente satisfactoria con desaparición
inmediata del cuadro de vómitos.
En muchos casos de ingestión de cuerpos extraños es habitual que el propietario
refiera cuándo y qué fue ingerido por su perro, desafortunadamente en otras ocasiones no
puede aportar ninguna pista. En una casuística de nuestro Hospital ya publicada en 1995,
los objetos no radiopacos suponen en el perro el 55% del total de cuerpos extraños
diagnosticados en el aparato digestivo superior y muchos de ellos no se evidencian con
técnicas radiográficas, ni siquiera empleando medios de contraste.
En el protocolo diagnóstico de un paciente con vómitos está indicada la gastroscopia si
se sospecha que se deben a una enfermedad gástrica, una vez que se hayan descartado
enfermedades sistémicas mediante la realización de una analítica sanguínea u otras
pruebas diagnósticas.
El caso que hemos descrito es peculiar por el tamaño de los cuerpos extraños
encontrados. Además el propietario no contemplaba la posibilidad de la presencia de un
cuerpo extraño ya que su perro no tenía costumbre de comer nada salvo el pienso con el
que era alimentado y que estaba muy controlado en la casa.
Otras veces hemos extraído cuerpos extraños blandos y voluminosos (como calcetines,
medias, cuerdas, pelotas de tenis) o en gran cantidad, como un caso en el que limpiamos un
estómago de 36 servilletas de papel, pero en estos otros el dueño nos había informado
de que su animal tenía hábitos basureros o que había presenciado la ingestión.
La naturaleza flexible del cuerpo extraño y su superficie lisa posiblemente condicionara
la escasa y esporádica sintomatología a pesar del tiempo de permanencia en el estómago,
e hiciera que pasara totalmente desapercibido en el estudio radiológico de contraste, por
lo que queda suficientemente constatado que la exploración endoscópica es la técnica
reina de diagnóstico mediante imagen para confirmar o descartar cuerpos extraños en el
aparato digestivo. Además, en la mayoría de los casos de cuerpos extraños en estómago,
es también una técnica terapéutica que evita el tener que realizar una gastrotomía al
resolver el problema de forma no invasora.