Diagnóstico de la enfermedad inflamatoria gastrointestinal idiopática en el perro mediante análisis histopatológico de biopsias endoscópicas.
Por Luengo ME, Flores AJ y Gutiérrez JA, del Hospital Centro Policlínico Veterinario Málaga
* Comunicación Libre presentada al II Congreso Nacional de AEVEDI y I Jornadas de Encuentro Científico Internacional: Diagnóstico - Tratamiento por Imagen y Telediagnóstico en Veterinaria, Córdoba (España), 5-7 marzo 1999.
Las gastroenteropatías inflamatorias idiopáticas son causas frecuentes de vómitos y
diarreas crónicos en el perro.
Se caracterizan por la persistencia de la sintomatología y por la confirmación mediante
análisis histopatológico de la existencia de signos de inflamación de etiología
indeterminada en la lámina propia de estómago, intestino delgado y/o intestino grueso,
además de no encontrar ninguna otra causa (parasitaria, infecciosa, neoplásica, etc.)
tras una investigación detallada.
Su etiología aún es desconocida, aunque se han formulado distintas hipótesis que
proponen un mecanismo inmunitario frente a ciertos alergenos como parásitos, alimentos,
bacterias, etc.
En los casos de trastornos digestivos de más de dos semanas de duración o en aquellos
que no tengan una respuesta favorable al tratamiento sintomático y en los que otras
pruebas (analítica sanguínea, análisis coprológico, etc.) no hayan identificado una
causa posible, está indicada la realización de la endoscopia digestiva y la toma de
biopsias para su estudio citológico o histopatológico con el fin de obtener un
diagnóstico preciso y poder así establecer un tratamiento y emitir un pronóstico
adecuados.
Estas enfermedades suelen clasificarse de acuerdo con el segmento intestinal afectado
(gastritis, duodenitis, colitis,...) y la naturaleza del infiltrado inflamatorio
(linfoplasmocitaria, eosinofílica, histiocítica, etc.).
En cuanto al tratamiento, éste es fundamentalmente médico y dietético y para ello se
debe consultar la bibliografía al respecto.
El pronóstico depende de la gravedad de las lesiones histopatológicas encontradas y del
tiempo transcurrido desde la aparición de los síntomas hasta la instauración del
tratamiento.
El objetivo de este estudio es valorar el aspecto endoscópico de la mucosa digestiva y
las características histopatológicas que se presentan en la enfermedad inflamatoria
gastrointestinal.
Se estudiaron las características endoscópicas e histopatológicas de la mucosa
digestiva en 17 pacientes que acudieron al HCPVM con sintomatología persistente de
carácter digestivo. De ellos, siete fueron remitidos por compañeros para realizar una
endoscopia digestiva al no haber habido una buena respuesta al tratamiento prescrito.
Se tuvo en cuenta el sexo, la raza, la edad, el peso, los síntomas presentes y la
duración de éstos, así como los siguientes hallazgos endoscópicos e histopatológicos:
- Hallazgos endoscópicos: Mucosa sin alteraciones macroscópicas, hiperemia de la mucosa,
presencia de petequias, hipertrofia de los pliegues mucosos gástricos, estenosis de
píloro, friabilidad y aumento de granulación de la mucosa, existencia de erosiones o
ulceraciones, atrofia de la mucosa, presencia de pólipos.
- Hallazgos histológicos: Infiltrado de células inflamatorias en la lámina propia,
edema de la mucosa, exceso de mucosidad superficial, cambios vasculares como congestión
de capilares y hemorragias, hiperplasia de células caliciformes, degeneración de
estructuras glandulares, distorsión de la arquitectura de la mucosa, presencia de
bacterias, erosión o ulceración de la mucosa, fibrosis, dilatación de vasos
linfáticos, dilatación de criptas intestinales, metaplasia del epitelio glandular,
atrofia de pliegues de la mucosa.
Se empleó en todos los casos un videogastroscopio flexible Fujinón modelo EVG-F.
Los perros fueron anestesiados con distintos protocolos (anestesia parenteral e
inhalatoria) y se mantuvieron con fluidoterapia endovenosa durante todo el procedimiento.
Para la endoscopia digestiva superior se tuvieron de 12 a 24 horas en ayunas de sólidos y
6 horas de líquidos, y para la inferior el ayuno fue de 48 horas y se realizó una
preparación mediante enema jabonoso.
En todos los casos se tomaron varias biopsias de los tramos digestivos explorados, tanto
de zonas que presentaban un aspecto endoscópico normal como anormal.
Las pruebas realizadas previamente a la exploración endoscópica fueron: hemograma y
bioquímica sanguíneos, examen parasitológico y de digestión de heces, coprocultivo,
análisis de orina, estudio radiográfico y ecográfico; con objeto de descartar otras
causas posibles.
Se incluyen en el estudio 17 perros que presentaron síntomas digestivos durante más
de dos semanas, no tuvieron una buena respuesta al tratamiento sintomático y no se halló
una causa en las otras pruebas diagnósticas realizadas. A todos ellos se les realizó una
exploración endoscópica digestiva (superior y/o inferior) con toma de biopsias y estudio
histológico posterior y se llegó al diagnóstico definitivo de enfermedad inflamatoria
idiopática.
De los 17 perros incluidos en el estudio, 10 eran hembras y 7 machos. En cuanto a la raza,
había 4 mestizos y 13 de razas puras, entre las que se encontraban 4 pastores alemanes, 2
bóxer, 1 pastor belga, 1 setter irlandés, 1 bull-terrier, 1 rough collie, 1 pastor de
brie, 1 cocker spaniel inglés y 1 yorkshire terrier. Con respecto a la edad, ésta
variaba entre los 10 meses y los 11 años, aunque la mayoría de los perros eran menores
de 4 años; en concreto había 2 casos de menos de 1 año, 4 de entre 1-2 años, 4 entre 2
y 3 años, 1 de 4 años, 1 de 6 años, 3 de 7 años, 1 de 8 años y 1 de 11 años. En
cuanto al peso, la variación estaba entre 1'700 kg y 38 kg; se dieron 3 casos de menos de
10 kg, 8 de entre 10 y 20 kg, 4 de entre 20 y 30 kg y 2 de más de 30 kg.
En cuanto a la sintomatología presentada se observó anorexia y tristeza en 11 casos,
vómitos en 11 (con hematemesis en 2 de ellos), dolor abdominal en 10, pérdida de peso en
10, diarrea en 9 (hemorrágica en 1 caso), fiebre en 2 y coprofagia en 2. La duración de
los síntomas variaba desde poco más de dos semanas hasta 8 meses, en concreto había 7
casos de entre 2 a 4 semanas de duración y 10 de más de un mes; entre estos últimos se
encontraban 2 de entre 1 y 2 meses, 3 de entre 2 y 3 meses, 4 de entre 3 y 4 meses y 1 de
8 meses.
La gastroscopia se realizó en los 17 perros, la duodenoscopia en 13 y la colonoscopia en
8.
De los 17 perros a los que se realizó gastroscopia, la inspección directa de la mucosa
gástrica evidenció: aspecto macroscópico normal en 4 casos, hiperemia de la mucosa en
13, hipertrofia de pliegues mucosos en 5, estenosis de píloro en 3, hemorragias en 2,
ulceraciones en 2, atrofia de la mucosa (evidenciada por transparencia de los vasos
sanguíneos submucosos) en 1 y pólipo en 1.
La duodenoscopia fue realizada en 13 casos, y se encontró: mucosa macroscópicamente
normal en 1, mucosa hiperémica en 12, friable en 8 y aumento de granulación de la mucosa
en 4.
En los perros a los que se hizo colonoscopia se observó: apariencia normal de la mucosa
en 4, mucosa hiperémica y friable en 4 y erosiones en 1.
En todos los casos se tomaron varias biopsias de los órganos explorados, tanto de
aquellos que presentaban aspecto normal como patológico, y se remitieron a un laboratorio
de histopatología para su análisis.
Las alteraciones histopatológicas más relevantes encontradas fueron las siguientes:
En estómago, presencia de infiltrado inflamatorio en lámina propia en 15 casos, edema de
la mucosa en 10, fibrosis en 8, bacterias en 8, cambios vasculares (congestión capilar o
hemorragias) en 6, aumento de mucosidad superficial en 6, distorsión de la arquitectura
de la mucosa en 4, degeneración de estructuras glandulares en 3, erosión/ulceración en
3, hiperplasia de células caliciformes en 1, dilatación de vasos linfáticos en 1,
atrofia de los pliegues de la mucosa en 1, metaplasia del epitelio glandular en 1 y
aspecto histológico normal en 2.
En duodeno, infiltrado inflamatorio en lámina propia en 12, distorsión de la
arquitectura de la mucosa en 8, dilatación de vasos linfáticos en 5, bacterias en 3,
excesiva mucosidad superficial en 3, cambios vasculares en 3, fibrosis en 3, edema de la
mucosa en 2, erosión/ulceración en 2, hiperplasia de células caliciformes en 1 y
metaplasia del epitelio glandular en 1.
En colon, existencia de infiltrado inflamatorio en lámina propia en 8, distorsión de la
arquitectura de la mucosa en 5, bacterias en 4, aumento de mucosidad superficial en 4,
erosión/ulceración en 4, congestión capilar en 3, edema en 3, fibrosis en 3,
hiperplasia de células caliciformes en 2, dilatación de las criptas en 2, dilatación de
vasos linfáticos en 2 y metaplasia del epitelio glandular en 1.
Las enfermedades inflamatorias digestivas crónicas pueden presentarse en perros de
cualquier raza, edad y sexo3, lo cual coincide con nuestros resultados. Según la
bibliografía consultada parece que puede existir predisposición en algunas razas como
pastor alemán, bóxer, etc.
Los síntomas que aparecen son principalmente digestivos (vómitos y/o diarrea), con mayor
o menor gravedad, aunque en la mayoría de los casos suelen ir acompañados de otros
signos generales como anorexia, tristeza, dolor abdominal, pérdida de peso, etc. Estas
enfermedades se caracterizan por la cronicidad (duración de los síntomas mayor de 2
semanas) y la falta de una buena respuesta a los tratamientos sintomáticos.
El diagnóstico diferencial incluye otras causas posibles de gastroenteritis como
parasitarias, infecciosas, hepáticas, renales, etc.
Para confirmar el diagnóstico el método de elección es el estudio histológico de
biopsias obtenidas por procedimiento endoscópico. La endoscopia por sí sola no es
suficiente, puesto que las lesiones macroscópicas son las de una gastroenteritis
inespecífica e incluso hay veces en que el aspecto macroscópico de la mucosa es normal y
sin embargo existen alteraciones histopatológicas que pueden explicar la sintomatología
observada en el paciente.
Los hallazgos histopatológicos son lesiones de tipo inflamatorio, con signos de
cronicidad, sin que se observen agentes causales como parásitos, hongos, etc., salvo
formas bacterianas complicantes del proceso.
En todos los casos aparece un infiltrado de células inflamatorias en la lámina propia de
la mucosa, generalmente de tipo mononuclear (linfocitos y plasmocitos), aunque también
pueden encontrarse eosinófilos, neutrófilos y otros.
Otros signos de inflamación que pueden observarse son edema de la lámina propia, exceso
de mucosidad en la superficie de la mucosa y cambios vasculares del tipo de congestión
capilar y hemorragias.
Si el proceso inflamatorio solamente afecta a la superficie de la mucosa se trata de una
gastroenteritis crónica superficial. Conforme se cronifica el proceso puede aparecer
distorsión de la arquitectura de la mucosa, fibrosis, degeneración de las estructuras
glandulares, atrofia de la mucosa y erosiones o ulceraciones. Pueden encontrarse además
elementos bacterianos como complicación de la enfermedad.
También puede observarse metaplasia del epitelio glandular, dilatación de vasos
linfáticos e hiperplasia de células caliciformes.
Si el proceso es leve y los cambios inflamatorios son mínimos pueden no detectarse
mediante visión endoscópica de la mucosa. Por ello es muy importante tomar biopsias
incluso de las zonas que presentan aspecto endoscópico normal.
En cuanto a la repetición de las biopsias tras el tratamiento como método de seguimiento
de la evolución de las lesiones existen discrepancias entre los distintos autores
consultados. Nosotros preferimos realizarlas en todos los casos, aunque quizá estén más
indicadas en aquellos en los que no haya buena respuesta al tratamiento y no estén
justificadas en los que se haya conseguido la remisión de la sintomatología.