Consideraciones generales sobre lactancia artificial en chivos *

Flores Alés, Andrés J.

Hospital Centro Policlínico Veterinario Málaga

(* Publicado en Revista Albeitar, nº 2, (2/19997), pag. 8-9)

 

INTRODUCCION

Dentro de la cría caprina, la alimentación es uno de los pilares básicos del éxito ganadero, estrechamente relacionada con la sanidad y la genética y unidas por las instalaciones y un manejo adecuado.

En la explotación de cabras lecheras la producción de leche es prioritaria; pero con los actuales precios del mercado, no se puede olvidar el soporte económico que la cría de chivos/as supone, tanto para carnicería como para vida.

Conseguir leche y chivo es desde hace años una realidad, si se utilizan modernas técnicas de alimentación.

No obstante el primer per¡odo, que comprende desde el nacimiento hasta el destete, aún se sigue aplicando por la mayoría de los ganaderos de caprino con la técnica tradicional, es decir con lactancia natural (cría con leche de cabra y destete a los 3 meses de edad con colocación de botijo o frenillo): ello es costoso en tiempo y en dinero y perjudicial desde el aspecto sanitario.

La lactancia artificial es una técnica aplicada desde hace más de 30 años por caprinicultores de otros países y nosotros fuimos unos de los primeros en aplicarla en Málaga hace ya 15 años. Desde entonces se ha generalizado pero aún existen muchos cabreros en nuestro país que no se han decidido a beneficiarse de este sistema de alimentación, más aceptado y generalizado en otras especies de renta.

En las explotaciones ganaderas el técnico veterinario evidentemente ocupa un lugar destacado como médico y cirujano pero nuestro objetivo debe ser el conseguir la mayor rentabilidad posible de los recursos disponibles y para ello la sanidad preventiva es primordial: en la explotación de cabras lecheras, sea cual sea el sistema (extensivo en pastoreo, intensivo en estabulación o mixto) el concepto de sanidad animal no puede separarse del de producción animal o zootecnia y para ello la alimentación, la selección, las instalaciones, el manejo y los programas profilácticos han de estar integrados y abordados en un conjunto. Ello es tan importante como el que nuestra labor sea correctamente valorada: por ello también asumimos el papel de educadores pues sin la formación y conocimientos del ganadero nuestra tarea nunca se obtendrán resultados óptimos.

Así pues creemos que puede ser de interés repasar los puntos más destacados de la alimentación del chivo con lactancia artificial y esto es lo que nos proponemos hacer en este artículo.

FASE CALOSTRAL

Es indispensable que el chivo tome, inmediatamente después del nacimiento, el calostro de su madre.

El calostro es la secreción mamaria consecuente a las primeras horas que siguen al parto. Su diferencia con la leche no es únicamente por su aspecto más bizcoso y de color amarillento que se observa a simple vista, ya que su composición es muy distinta de la producida en plena lactación: leche y calostro tienen diferente composición en elementos nutritivos (grasa, proteína), en minerales y en vitaminas (sobre todo en vitamina A que es protectora epitelial). El calostro desempeña un papel purgante para evacuar el meconio y, sobre todo, tiene la propiedad de asegurar una protección inmunitaria pasiva al joven contra las agresiones microbianas durante las primeras horas de su vida, ya que es soporte de anticuerpos.

Si por cualquier causa no se pudiera suministrar al chivo calostro de su madre (muerte durante el parto, mamitis, etc.), se debe sustituir por calostro de otra cabra compañera de corral que haya parido el mismo día.

FASE LACTEA

La fase láctea propiamente dicha se llevar  a cabo primeramente con leche de cabra para ir sustituyéndola progresivamente de forma que a los 10 o 12 días el chivo sólo tome leche artificial, también llamada lactoreemplazante o sustitutivo de leche de cabra. Aquí únicamente nos ocuparemos de los lactoreemplazantes y a ellos nos estaremos refiriendo al emplear la palabra leche a secas.

La composición y calidad de la leche artificial es muy variable, según la casa comercial que la fabrique, pero las grasas deben estar entre el 16 y 25% y las proteínas entre 19 y 33%.

La leche artificial se prepara diluyendo en agua potable una cierta cantidad de polvo, esmerándose en evitar los grumos y la espuma.

La concentración puede oscilar entre 13 y 24%, aunque la mejor se sitúa entre 13 y 17%, debiéndose efectuar en función de la grasa. Por concentración entendemos el porcentaje de polvos en un kilogramo de leche artificial y no la cantidad de polvo diluido en un litro de agua; as¡ por ejemplo, para un kilogramo de leche artificial con una concentración de 16% tendremos que colocar 160 gramos de polvo y 840 gramos de agua y si diluyéramos 160 gramos en un litro de agua la concentración sería de 13'8%.

METODOS DE LACTANCIA ARTIFICIAL

Dentro de esta técnica existen varias opciones, jugando con factores tales como forma de suministro, temperatura de la leche, número de comidas, etc., según se desee conseguir un destete más o menos precoz, condicionado principalmente por el coste de los polvos o por la simplificación del trabajo.

De cualquier forma todas son válidas si una vez decidida la variante se lleva la rutina diaria a rajatabla.

Separación de la madre

Lo más pronto posible. Lo ideal es efectuarla durante las tres primeras horas. Se ordeña el calostro y se le suministra al chivo.

Puede atrasarse de 6 a 12 horas o incluso un día (chivos nacidos por la noche), de esta manera el chivo mama directamente de la madre, pero se ha de tener presente que a más tiempo con la madre más difícil será  el aprendizaje. De cualquier forma es absurdo mantener al chivo m s de 36 horas con la cabra pues en ese tiempo el intestino del mismo ha perdido la permeabilidad a los anticuerpos del calostro.

Aprendizaje

El chivo tiene que aprender a chupar de la tetina, para lo cual se requiere paciencia durante los 2 o 3 primeros días que dura la enseñanza. Es útil no intentar darle de mamar por primera vez hasta que no hayan pasado varias horas desde la retirada de la madre, con objeto de que tenga hambre; igualmente es conveniente dejar un par de chivos mayores y listos que enseñen por el instinto de imitación y competitividad a los más pequeños.

Instalaciones

Un local o habitación aislada, limpia, sin corrientes de aire ni humedad, con una temperatura ambiente de 16 a 18ºC (conseguido mediante sistema de calefacción, con estufa de leña o lámparas de infrarrojos), con suelo de fácil drenaje (tierra apisonada) y cama seca (viruta, paja, etc.) renovada periódicamente. Espacio útil de acuerdo con las necesidades.

Desratización, desinsectación y desinfección son más prioritarias que en las otras dependencias ganaderas.

Distribución de la leche

Los chivos pueden beber directamente de fiambreras, cubos o canalón (no si tetaron de su madre) o mamar a través de tetinas acopladas a recipientes tales como canalón o caja (es lo que denominamos multibiberón) a donde llega la leche por gravedad o es necesario un esfuerzo de succión. También se pueden emplear dispositivos automáticos representados por máquinas robots o nodrizas eléctricas.

Cualquier modo de distribución es correcto, aunque la velocidad de ingestión es más rápida en los sistemas de leche bebida directamente y en los de tetina por gravedad, lo que puede provocar accidentes digestivos, tales como timpanismos y diarreas, si no se toman precauciones. Es por lo que nos inclinamos al método de tetinas en donde se requiere el esfuerzo de succión y siempre bajo vigilancia para evitar problemas con los animales tímidos o débiles y con los glotones o fuertes, y puesto que el racionamiento individual (que sería lo optimo) es casi imposible en la práctica, s¡ es deseable el agrupamiento por lotes homogéneos de sexo, edad o formato.

Temperatura de la leche

Caliente, a una temperatura de 35 a 40º C (lo que aguanta el dorso de la mano sin quemarse), fría a temperatura ambiente si el local es adecuado o refrigerada tras un periodo de acostumbramiento. Las tres opciones son válidas, aunque son las dos primeras lo habitual.

Número de comidas

Dependerá del sistema de distribución. Desde muchas tomas de pequeña cantidad (ab libitum), hasta una única toma al día con mayor concentración. Lo normalmente recomendado son dos comidas al día a horas fijas.

Cantidad consumida

Dependerá  de la concentración. Por ejemplo, para una concentración de 16%, el consumo a las 4 semanas se sitúa en 1'8 Kg. y si las tomas se hacen dirigidas o racionadas se deben limitar a 1'5 kg. por día.

Distribución de concentrado, heno y agua

Los chivos deben disponer de agua limpia, de heno de buena calidad (preferiblemente de alfalfa u otra leguminosa) y de un alimento concentrado, energético y apetitoso, presentado en gránulos de 2 mm y con 22 a 25% de proteínas.

Limpieza

Cualquiera que sea el método empleado, es primordial la perfecta limpieza de los recipientes que se utilizan en la preparación y distribución de la leche, eliminando los sobrantes.

La desinfección periódica también es necesaria para evitar el crecimiento de bacterias patógenas.

¿CÓMO Y CÚANDO DESTETAR?

El destete es un paso delicado y coincide con profundos cambios fisiológicos. Si se hace demasiado pronto o en malas condiciones, el crecimiento del chivo se altera negativamente. Si se hace demasiado tarde no se mejora el índice de crecimiento pero sí se aumentan los costes de producción.

Con lactancia artificial se puede hacer el destete a la misma edad que con lactancia natural, esto es a los 90 días, pero se ha demostrado que el destete se puede efectuar a partir de las 5 semanas (35 días), siempre que el peso al nacimiento se haya multiplicado por 3. La respuesta al destete depende más del peso del cabrito que de su edad y de la forma de realizarlo (destete progresivo o brusco), con lo que el método de alimentación láctea dependerá de la forma de destete escogida.

Si se distribuye leche a voluntad o racionada a 1'7 Kg/día la ganancia media diaria es alta pero el consumo de concentrado y heno es reducido, con lo que el "choque" en el momento del destete se traduce en una disminución o incluso en una parada del crecimiento durante la primera o dos primeras semanas; lógicamente este choque es más acentuado cuando la chivita pesa 7 Kg y menos cuando pesa de 9 a 10 Kg.

Destete progresivo

Cuando se desea reducir al máximo la cantidad de leche empleada practicando un destete precoz (35-42 días, 5 a 6 semanas), se utilizará un método de alimentación que una las ventajas de una distribución ab libitum de leche y una reducción de esta leche antes del destete, con el fin de favorecer el consumo de concentrados. Se comienza distribuyendo toda la leche que el chivo quiera tomar o racionándola a 1'7 Kg/día, y 10 días antes de la fecha escogida para el destete se le ir  reduciendo progresivamente hasta llegar a no suministrar ninguna a los 40 días de edad.

También se puede hacer obligando al chivo a que disminuya la toma de leche y aumente la de concentrados y heno por su propia voluntad, al pasar de 2 tomas de leche al día a una sola toma, o de leche caliente a fría (que le gusta menos) o combinando ambas opciones.

Destete brusco

Cuando los chivos pesan entre 9 y 10 Kg se puede destetar bruscamente.

En este caso se prolongará la distribución de leche hasta los 50 días (7 semanas) momento del destete real.

Cada ganadero puede escoger la modalidad m s conveniente para sus necesidades concretas. Si reducir el coste de la alimentación es lo prioritario, optar por la primera forma de destete que exige menos leche que el segundo, pero que es m s exigente en mano de obra.

El segundo método es más cómodo de realizar puesto que se suprime la fase de disminución progresiva de la leche, lo que implica trabajar con 3 o 4 niveles de distribución distintos, ya que los chivos no tendrán todos la misma edad.

Este método, más caro económicamente que el primero, es el único posible cuando se utilizan amamantadoras automáticas, y es el seguido normalmente en explotaciones grandes, donde se han de criar muchos chivos al año y es necesaria economizar en mano de obra.

CONCLUSIÓN

Con la técnica de lactancia artificial se obtienen mejores resultados económicos que con la cría natural, consiguiendo favorecer el consumo precoz de alimentos groseros que es una de las metas a conseguir en la explotación de un rumiante como la cabra.

Además no se pueden ignorar ciertas ventajas tales como poder comercializar más cantidad de leche de cabra, siempre más cara que el lactoreemplazante; poder criar más chivos y de manera especial los chivos problemáticos tales como los hijos no queridos (frecuentes en las primiparas), los huérfanos y los procedentes de partos múltiples; además la separación prematura de la madre facilita los controles de producción láctea, a la vez que evita la disparegidad entre las dos mitades de la ubre por la costumbre que los chivos tienen de mamar siempre de la misma teta (cabra resbalada o teticoja), lo que ocasiona una dificultad de manejo en el ordeño y sobre todo en el mecánico.

Igualmente reduce al mínimo el contagio de enfermedades infecciosas por lo que disminuye el riesgo de infecciones, y al crearse una obligación de rutina en el suministro de la leche hay una especialización del trabajo con lo que esta tarea de crianza de chivos se puede separar por completo del resto de faenas ganaderas, confiándola a personal específico (esposa o hijo del cabrero, por ejemplo), con lo que la vigilancia estrecha y diaria en tan vital edad hace disminuir al máximo las pérdidas por mortalidad.