Todo lo que un propietario debería saber sobre las endoparasitosis intestinales más frecuentes en el perro y en el gato.*

Mercedes Luengo Ruiz, Andrés J. Flores Alés y Eva Mª Pérez Serrano

Hospital Centro Policlínico Veterinario Málaga

* Publicado en Revista Especies, octubre 1997.

Introducción

Las parasitosis intestinales son un problema muy frecuente en los animales de compañía. Su importancia radica en la influencia que tienen en la salud del animal y en el hecho de que pueden ser transmitidas al hombre y causar graves trastornos en algunos casos. Por ello, el propietario de un perro o gato debe conocer cuáles son los parásitos que pueden afectar a su mascota, su forma de contacto (tanto para su animal como para él mismo), los síntomas que producen en los animales infectados y la forma más efectiva de control y prevención en su caso particular.

Los dos grupos de parásitos intestinales más frecuentes que podemos encontrar en el perro y gato son los nematodos o "gusanosa redondos" y los cestodos o "gusanos planos". Algunos de ellos infectan exclusivamente al perro o al gato, y otros a ambos, con mayor o menor preferencia por una de estas especies. Asimismo pueden transmitirse a otros animales (rumiantes, cerdos, roedores, aves) y al hombre. Dentro de los nematodos se encuentran otros cuatro grupos: áscaris (Toxocaera canis, Toxocara cati y Toxocaris leonina), ancilostomas o "gusanos ganchudos" (Ancilostoma caninum y Uncinaria stenocephala), estrongílidos y trichúridos. De ello, los dos primeros (áscaris y ancilostomas) son los más importantes en frecuencia y de ellos trataremos en este artículo.

Los cestodos que pueden parasitar al perro y al gato son las tenias (entre ellas la forma adulta del conocido y peligroso "quiste hidatídico") y el Dipilidium caninum.

Vías de contagio.

Para poder luchar eficazmente contra estos parásitos debemos conocer las formas de transmisión de cada uno de ellos y por esto es imprescindible conocer su ciclo de vida.

Los áscaris adultos se encuentran en el intestino delgado del perro y del gato. se reproducen por huevos que salen al exterior con las heces, las cuales infestarán a otro individuo siéste los ingiere, al entrar en contacto con los excrementos, con el animal parasitado o en parques y jardines por lamer el suelo o cualquier objeto. No es necesario que se coma los excrementos, ya que los huevos pueden permanecer mucho tiempo (meses o incluso años) en las heces y en el suelo, y ser transportados por el viento u otros animales (insectos, pájaros, etc). este ciclo tiene algunas variaciones dependiendo de la especie del parásito. Así, los Toxocara (T. canis y T. cati) en animales de menos de tres meses de edad realizan un ciclo en el que el huevo tras ingresar en el aparato digestivo por la vía oral eclosiona en el intestino y libera una larva que migra activamente hacia hígado y pulmones. Desde estos últimos sale por la tráquea y es deglutida de nuevo para volver a localizarse en intestino delgado donde madura y da lugar a la forma adulta. En animales adultos, estas larvas pueden migrar hacia la musculatura y quedar enquistadas durante largo tiempo, lejos de la acción de los medicamentos antiparasitarios.

Además estas dos especies se aprovechan durante la etapa de la gestación y la lactación para contagiar a los nuevos individuos mediante otras dos formas de transmisión muy importantes que son la transplacentaria y la lactogénica. Así, en estos períodos de la vida de la hembra las formas larvarias que estaban enquistadas en la musculatura se liberan y pasan a través de la placenta y de la leche a los indefensos fetos y recién nacidos cachorros respectivamente. Estas larvas pueden permanecer bastante tiempo enquistadas en el tejido muscular de la hembra y así implicar a camadas sucesivas. La madre vuelve a reinfectarse al lamer a los cachorros mediante los huevos que estos eliminan con las heces.

Otra vía de contagio posible es mediante la depredación de roedores que contengan larvas latentes en su musculatura.

Los Toxocaras pueden afectar al hombre, sobre todos a niños y a personas inmunodeprimidas, produciendo el llamado síndrome de larva migrans-visceral, causando lesiones hepáticas y oculares generalmente graves.

Los ancilostomas también se transmiten mediante huevos que elimina el animal parasitado con las heces, pero a diferencia de los ascaris, la larva eclosiona en el suelo y es capaz de atravesar por sí misma la piel del animal. Migra hacia los pulmones y se localiza definitivamente como forma adulta en el intestino delgado. También utiliza la vía transplacentaria y lactogénica.

En el hombre puede producir dermatitis (larva migrans-cutánea) al penetrar a través de la piel.

En el caso de los cestodos son utilizados dos hospedadores para completar su ciclo de vida, uno intermediario (H.I) y otro definitivo (H.D.), siendo este último el perro y el gato.

Las tenias tienen como H.I. un mamífero (rumiante, cerdo, roedores, etc. dependiendo de la especie del parásito) que alberga la forma larvaria enquistada en órganos como hígado, pulmón, músculo o cerebro principalmente. El H.D. se contagia al alimentarse a partir de carne o vísceras crudas o no bien cocinadas y desarrolla la forma adulta o tenia en el intestino. El H.D. elimina huevos que infectan al H.I. si los ingiere.

El Equinococus granulosus puede utilizar como H.I. al hombre, produciéndole el llamado "quiste hidatídico" en hígado y pulmón principalmente y causandole serios problemas de salud.

El H.I. del Diphilidium caninum es la pulga, y tambien el piojo, que contiene la forma larvaria; infectaándose el perro o gato si mordiéndos se tragan algunos de estos artrópodos. Tambien puede elegir como H.D. al hombre, aunque por la forma de contagio suele ser mucho menos frecuente.

Síntomas en el perro y gato parasitados.

La sintomatología es principalmente de tipo digestivo, pudiendo aparecer diarrea y/o vómito esporádicos o crónicos. La diarrea puede contener mucosidad e incluso hasta sangre. Los animales jóvenes normalmente se presentan en la consulta veterinaria con el abdomen distendido, mal pelaje, retraso en el crecimiento, delgadez, las mucosas pueden estar pálidas, a veces hay prurito anal, y pueden morir en caso de infectaciones masivas o si se complica con otra enfermedad. En ocasiones puede producirse obstrucción intestinal por los vermes con riesgo de perforación intestinal.

También podremos ver síntomas respiratorios causados por la migración de las larvas por los pulmones y tráquea, como tos, flujo nasal, respiración ruidosa. Puede aparecer dermatitis en caso de parasitación por ancilostomas.

En animales adultos frecuentemente las infectaciones son asintomáticas, jugando así éstos el papel de portadores, y siendo los más peligrosos para los cachorros y para las personas.

Prevención y contról.

Hay que actuar a varios niveles:

Resumen.

Como resumen podemos decir que la persona que posee una mascota debe ser responsable en cuanto a poner los medios necesarios para mantener la salud de su animal y evitar los posibles riesgos a la salud pública; para lo cual debe conocer cuáles son estos riesgos y cómo prevenirlos.

Por ello, recomendamos consultar con su veterinario para más información sobre los productos y forma de aplicación más adecuados al caso concreto de su animal de compañía.