"Los perros que se descontrolan y se
vuelven enemigos"
Claudio Gerzovich Lis
La falta de conocimiento de los dueños es causa de muchos de los ataques de los
animales. Provocaron graves lesiones y muertes
Por Sibila Camps
de la Redacción de Clarín
Según la Asociación de Instructores Caninos de La Plata, en la Argentina, las
mordeduras de perros causaron la muerte de 36 personas en la
última década, y heridas serias a otras 51. Los culpables no fueron los caniches ni los
pequineses, sino animales de guardia que pesan más de 35 kilos.
Fue lo que ocurrió el lunes en Loreto, a 60 kilómetros de Santiago del Estero, donde a
José Contreras de 9 años debieron darle ocho puntos en un hombro tras
la agresión de su perro, un mestizo de ovejero alemán. En los últimos cuatro meses,
cuatro de los cinco ataques más graves fueron contra los propios dueños.
Surgió entonces una alternativa polémica: prohibir las razas
consideradas peligrosas. Algunos países europeos ya han tomado esa medida, y otros
pusieron condiciones para la tenencia de ciertas razas. Por esa razón,
el dueño de un dogo argentino que mató a un nene de 4 años en España, acaba de ser
condenado a un año de prisión.
Pero en la Argentina ni siquiera existe un registro nacional de perros ni normas que
regulen la importación, la crianza, el entrenamiento y la tenencia. Las únicas
estadísticas -escasas y parciales- indican un incremento en el número de mordeduras. Y
paralelamente, también aumentó la cantidad de ejemplares de pedigrí de razas de
guardia.
"Como la sociedad no le aporta seguridad, la gente compra o consigue un perro, y lo
hace entrenar por cualquiera, porque nadie regula que el
entrenamiento se haga en forma correcta. Esto, en un macho adulto y grande, es un
desastre", interpreta Rubén Mentzel, docente del Departamento de Medicina de la
Facultad de Ciencias Veterinarias de la UBA.
Entrenamiento y genética
Claudio Gerzovich Lis, director del Servicio de Comportamiento Animal de esa facultad,
revela que "hay una discusión mundial con este tema, que enfrenta a
dos escuelas. La anglosajona sobrevalora el aspecto genético y apoya la prohibición de
ciertas razas, mientras que la latina, con orígen en Francia, postula lo contrario. Ni lo
uno ni lo otro: el comportamiento de un perro depende de la educación que
reciba, pero hay una influencia genética que no podemos desconocer"
sostiene.
"El hecho de que un perro sea o no agresivo lo determinan en un 20 por ciento por
la
raza, la herencia, y en un 80 por ciento el ambiente, precisa
Mentzel. En este último aspecto enumera las experiencias que tuvo el animal, las
condiciones en que vive, y el entrenamiento recibido.
Mentzel y Gerzovich son etólogos o sea, médicos veterinarios
especializados en conducta animal. Coinciden en que ciertas razas, como el dogo,
no
son aptas para un departamento; y algunas como el rottweiler, ni siquiera se
adaptan a la vida urbana. En cuanto al fila brasileño, "en los
concursos los jueces están autorizados a no tocarlos cuando los
revisan", subraya Néstor Frascino, secretario de la Federación Cinológica
Argentina.
"Puede haber perros muy agresivos de una talla pequeña, y son menos
peligrosos que otros con menor tendencia agresiva, pero de talla grande. Los
problemas surgen cuando se unen la tendencia alta a la agresividad con un tamaño
grande y una fuerza elevada" señala Gerzovich Lis
"La agresividad no siempre es una anormalidad -destaca el etólogo-. En un
determinado entorno, para adaptarse a vivir lo mejor que puede, el perro retoma ciertas
conductas. Cuando hay un manejo inadecuado de los dueños, puede
reaccionar en forma agresiva". Esto explica la afirmación de Sergio Grodsinsky ,ex
presidente de la Asociación de Instructores Caninos platense: "Los ataques contra
los dueños son más frecuentes que contra desconocidos".
La más habitual es la agresión por domonancia. "Surge de la
jerarquía que ha establecido el perro con las personas de la casa -señala Mentzel-. Si
se ubica como dominante y no como subordinado, puede haber problemas"
Tenencia responsable
El presidente de la Asociación Argentina de Veterinaria, Federico Del Castillo,
recomienda "un asesoramiento antes de llevar un animal a la
casa". Según los expertos consultados por Clarín, la prevención no pasa por
prohibir ciertas razas. "Por su tamaño y su poderío, habría que tratar de ver si
el
dueño está en condiciones psicológicas de tener a ese
perro", propone Gerzovich Lis. "Habría que hacer responsables a los dueños de
lo que hace su animal", exige Frascino.
"El proyecto de reforma a la Ley de Protección al Animal, redactado por entidades
capacitadas,nunca fue tratado -recuerda Mentzel-. Hay que proteger a la
sociedad de quienes no entienden que deben respetar ciertas normas de convivencia,
para con el animal y por la comunidad".
CONDUCTAS
¿Por qué atacan?
Además de la agresión por dominancia, que es la más frecuente (ver
nota central), los especialistas en comportamiento animal señalan otras causas
normales
de agresiones caninas:
Maltrato: no sólo físico, sino también psíquico, como estar siempre
atado, o quedarse solo durante la mayor parte del día.
Ambiente violento: en hogares donde son frecuentes las discusiones y
los castigos físicos.
Territorial: en defensa de su espacio
Síndrome de aislamiento: cuando ha sido criado sin posibilidades de
sociabilizarse y, por tener poco contacto con niños o adultos, no los reconoce como parte
de su grupo.
Por juego: cuando se lo ha acostumbrado a actividades violentas y el
animal no tiene autocontrol.
Maternal: en defensa de los cachorros.
Redirigida: cuando el dueño intercede para tratar de evitar que su
perro ataque a otra persona o a otro perro, y resulta mordido.
Predatoria: desencadenada por algo que se mueve y suena parecido a una
presa.
Por pánico: ante explosiones y estampìdos
El rastro de las mordidas
Si bien no existen estadísticas nacionales sobre mordeduras de perros,
las del Instituto Pasteur resultan ilustrativas: frente a los 4930 casos atendidos en la
Capital durante1997, y los 5231 contabilizados en 1998, la cifra trepó a 6290
el
año pasado.
Como el Pasteur hace el seguimiento del animal para comprobar que no esté enfermo,
sólo consigna el número de perros que atacaron, sin especificar la gravedad de la
lesión. Sin embargo, hay un dato revelador: la lista de mordeduras de 1999 está
encabezada por perros de raza indefinida (67,5 por ciento), pero en segundo lugar se
ubican los ovejeros alemanes, con el 20,05 por ciento, y
en tercer orden los doberman, con el 3,29 por ciento.
También llama la atención la demanda de razas utilizadas como custodios en cuatro
patas para casas y quintas privadas. Por ejemplo, entre 1996 y 1998, el número de
ejemplares de rottweiler de pedigrí registrados anualmente en la Federación Cinológica
Argentina aumentó el 151 por ciento; y el de dogos el 74 por ciento.
Hace diez años, los dos únicos ejemplares del temible mastín napolitano
eran importados; desde entonces fueron criados 1282 en el país.
Como la inscripción de los ejemplares de raza no es obligatoria y sólo se realiza a
pedido del dueño, para certificar el pedigrí del animal, también existen numerosos
ejemplares de pura raza que no son registrados en la Federación, sobre todo los que nacen
en el campo.