JERARQUIZACION INTERESPECIFICA. Trastornos de la organización jerárquica y efecto disruptivo

MVZ Stephane Meder Vincileoni. Generación 74-78. F.M.V.Z., U.N.A.M.

 

Introducción

Los trastornos de la jerarquización como lo hemos podido constatar es un motivo frecuente de consulta en Medicina Veterinaria trátese de Interconsultas en el marco de la Red Latinoamericana de Zoosiquiatría (Red que agrupa a colegas de España, Venezuela, Chile, Colombia, Argentina y Uruguay), consultas personales y por Email de propietarios de perros. En el caso de consultas por Email que surgen de las páginas en Internet que hemos desarrollado estas son remitidas a Colegas de los países de donde provienen, el diagnóstico diferencial y el tratamiento es establecido conjuntamente (estas consultas son realizadas de las Islas Canarias, Holanda, Suiza, Venezuela, Argentina, México, Uruguay, Chile y Paraguay).

A los trastornos de la jerarquización se les conoce como sociopatías ("Estado patológico en el cual la organización del grupo social es alterada por fluctuaciones de los parámetros jerárquicos. Identificamos sociopatías en el seno de las manadas y en el seno de los grupos hombre-perro" Patrick Pageat).

Las manifestaciones clínicas de los trastornos de la jerarquización se caracterizan por "la agresión, aumento en la ingesta de comida en presencia de uno o varios miembros de la familia, micciones jerárquicas (las cuales pueden localizarse en la cama del dueño, de sus hijos, tapete de la sala o salón), montas jerárquicas sobre una o varias personas del mismo sexo que el perro, seudociesis con poca secreción láctea, no hay maternidad pero agresión maternal a proximidad del objeto sustituto cuando el propietario se acerca, apropiación de los niños y agresión cuando el propietario se acerca, agresiones sobre los niños de la propietaria, destrucciones de muebles alrededor de las salidas empleadas por los propietarios o alrededor de las ventanas" (Patrick Pageat).

Detenernos sobre el término agresividad es importante ya que durante muchos años ha sido una manifestación del comportamiento elevada por algunos Médicos Veterinarios en nuestros país proclive a la escuela anglosajona como la piedra angular de un discurso muy pobre sobre comportamiento animal en lugar de contextualizar como cualquier etólogo lo haría la agresión dentro de las afecciones y/o comportamientos en manada o en la familia-manada que el perro asume en determinadas condiciones como parte de mecanismos hormonales y neurofisiológicos (Mark Rosenzweig y Arnold L. Leiman, Gérard Muller).

Campbell ilustra la idea que comúnmente tiene la gente sobre la agresividad que asocia a ella violencia y locura con calificativos de perro malo, monstruo, enfermo e incluso asesino. Sus clasificaciones nosológicas hacen de la existencia de las conductas agresivas uno de los síntomas de las entidades clínicas más graves que se llama parasicosis demostrando con ello una ignorancia total de los datos más clásicos de la etología : la agresividad es parte integral de las funciones comportamentales, es uno de los componentes reaccionales en cualquier especie animal (Patrick Pageat).

Concluyendo y el tema es cada vez más actual no se ha podido comprobar a la fecha un origen genético de la agresividad. La hipótesis ha sido planteada pero no ha podido ser corroborada ni en humanos, ni en animales ((Mark Rosenzweig y Arnold L. Leiman). De esta manera razas como el Rottweillers, Doberman, Pastor Alemán, Dogo, Fila deben convalidarse sus comportamientos dentro de la manada-familia y que mejor manera que a través de los trastornos de la jerarquización.

JERARQUIZACIÓN INTERESPECIFICA (Humano-animal)

Comúnmente lo que un futuro propietario de mascota aprende cuando va a comprar un perro de su veterinario, del criador o del vendedor de la tienda es que un perro de raza es garantía de buen comportamiento y que este tiene determinadas aptitudes y un carácter también determinado. Todos, bajo las bellas cátedras de zootecnia, nos hemos dejado seducir por estas imágenes que están sin embargo totalmente alejadas de la realidad. La no profundización, no obstante la observación diaria de los perros sea en la consulta o en nuestra vida diaria, como por ejemplo al observar perros criollos en la Mixteca en ganadería de trashumancia ovina y caprina nos debería permitir superar esta noción a priori y común y dar por sentado que el carácter y las aptitudes son el resultado de los aprendizajes junto con el desarrollo del sistema nervioso central (aquí cabría aclarar que una vuelta a conocimientos tan básicos como son los de sensibilidad somestésica e interpretación de las sensaciones por el cerebro se impone, los encontrarán en cualquier libro de fisiología, lo cual alguna vez me fue cuestionado por un Médico Veterinario que se dedica a entrenar perros pero no recuerda el capítulo 23 de la tercera edición del Guyton). Apunta Patrick Pageat que la genética solo concurre con una participación menor que es del 20 %. Alguna vez nos enseñaron que el genotipo participaba con el 40 % y el fenotipo con el 60 %, sin duda hay que actualizarse.

En términos de comportamiento y de correcta inserción del perro en la manada-familia por el médico veterinario el acento es puesto sobre el programa inmunitario. Las cifras del mercado en México precisan que solo captura el Médico Veterinario a 8 % de los perros (MVM) de la población total que es de 12 millones y según IBOPE existen un poco más de 25 millones de hogares situando la tenencia de perros al mismo nivel que cualquier sociedad madura : un perro por cada 2 hogares. El comportamiento animal no hace parte en consecuencia del saber veterinario para resolver los problemas que permanentemente en esta área son motivo de consulta y que no reciben atención como hemos podido constatar.

Partiendo en la mayoría de las clínicas no de la inserción del animal en su nueva manada-familia sino del calendario de vacunación (el cual estadísticamente no tiene mayor significado sino es que para el 50 % de consultorios garantiza en promedio de 1 a 3 consultas diarias) se recomienda que el animal permanezca en casa hasta su verificación total. Esto implica en primera que el animal este insuficientemente socializado intraespecíficamente y en segunda si el animal vive con una pareja sin niños tampoco interespecíficamente, en tercera un desarrollo en medio hipoestimulante sin oportunidad de conocer el mundo exterior (sin embargo su mundo) y por último un universo de prerrogativas que conducen al emplazamiento de una situación ambigua. Esta situación ambigua con una comunicación a contrasentido donde lo verbal no tiene significado si no esta acompañado de posturas claras va a provocar que el animal adquiera un status de dominante que desencadena tarde o temprano como lo hemos podido ver escenas de pánico e inseguridad en los propietarios confundidos por su afecto frente a amenazas de su perro para conservar el estatus que las prerrogativas que se le dieron le otorgaron : Ej. duerme en la recámara de los propietarios, come antes que los propietarios (la pareja más a menudo trabaja).

Muchas consultas por propietarias de perros surgen cuando el trastorno jerárquico es más manifiesto y se esta esperando un bebe. Es la conservación del perro, que se quiere mucho, se adora, y la llegada del futuro infante que preocupa : ¿ podrán presentarse situaciones en que el niño se vea agredido ? El conflicto rara vez es presentado como un conflicto presentado entre autoridad del dueño menoscabada y afecto prodigado a un ser vivo.

EL EFECTO DISRUPTIVO

Por lo general muy pocos propietarios de perros están dispuestos en asumir la responsabilidad que conlleva restablecer la homeostasia relacional humano-animal. Pesan más las nociones de que el perro es de raza, que este tiene aptitudes, temperamento y carácter que le reseñaron a la hora de que se compro y que incluso tal colega que es el especialista de la Raza recomendó. Este se salió del marco tradicional (es decir el programa precargado del perro no funciono o no se desarrollo correctamente). Tal vez sean nociones que presten a risa pero están bien adquiridas por parte de colegas como de propietarios de perros y se difunden en publicaciones y revistas que les son dirigidas y donde participan estos mismos colegas. Digamos nuevamente que todavía bajo la influencia de la escuela anglo-sajona el marco semiológico, nosográfico y terapéutico de las patologías del comportamiento no ha permeado y que para muchos aún se trata solamente de una cuestión de lenguaje y no de una clínica del comportamiento que se aleja radicalmente del discurso de los conductistas (reforzamiento positivo etc.) y de algunos biologistas (que todavía ven en la genética y en la pureza racial el origen de los comportamientos). Algún entrenador médico veterinario alguna vez me criticó acerbadamente sobre el hecho de que mi lenguaje era europeo (hasta donde sé somos latinos y no anglosajones, o debiera decir somos afrolatinoamerindios).

Sobre de esta base nuestro colega Thierry Paris propone las consultas motivacionales desarrolladas en medicina humana. En muchas ocasiones antes de que de esta consulta motivacional se realice hay que imperativamente dar seguridad a los propietarios del animal. Esto es en los conflictos jerárquicos donde el perro tiene un estatus de dominante son pocas las áreas "securitarias" en la casa o departamento, el propietario desea una solución inmediata o la garantía de que va a tener espacios seguros donde podrá eliminar su propio pánico o las molestias ocasionadas por el animal antes de proceder a la institución si estamos a tiempo de una terapia comportamental que prescinda de una quimioterapia.

En estos casos hemos empleado el efecto disruptivo o también denominado efecto sorpresa o contrasentido (Patrick Pageat, Xavier Aubry). El efecto disruptivo es un efecto sorpresa contrasentido que no implica un castigo sino interrumpir una secuencia "comportamental" para redirigir al animal hacia otra secuencia donde el propietario puede participar o no como es el caso. Este estímulo disruptivo es accionado electrónicamente mediante una frecuencia baja de radio que transmite un plato emisor, este conectado a un enchufe de luz, que permite establecer un radio de 3 metros o un diámetro de 6 metros (suficiente para delimitar áreas donde el perro no podrá entrar para comodidad de sus propietarios y para su seguridad y donde en consecuencia el perro podrá estar. El plato es móvil), un dispositivo sujetado por un collar alrededor del cuello del animal provisto de un recipiente que almacena agua con el gas propulsor R134a (gas empleado en el nebulizador para asmáticos). Al delimitar el área, el perro al acercarse escucha una señal sonora que le indica que se ha acercado, de llegar al límite el efecto disruptivo o sorpresa es accionado mediante brumización por el collar receptor alertando los cuatro sentidos del animal : tacto, olfato, oído y vista.

El dispositivo no tiene indicación de aprendizaje, sin embargo se recomienda en perros activos para el área a delimitar señalarle el límite. El dispositivo a la fecha ha sido empleado en cerca de 35 casos y la colaboración adquirida para implementar las terapias que corresponden tendientes en quitar gradualmente las prerrogativas adquiridas sin necesidad de quimioterapia (la mayoría de los casos se presentaron en perros de 8 meses y hasta 2 años de edad.

CONCLUSIÓN

Los conflictos jerárquicos no explican todos los comportamiento de los perros, pero son una expresión de conflictos entre el humano y su perro más frecuentemente presentados en la clínica. No se trata en suma de un perro por entero dominante sino de un animal cuya situación jerárquica es ambigua o ha devenido ambigua por el otorgamiento de prerrogativas asociadas a un estatus de dominante.

Si consideramos los factores de influencia de este conflicto el cual toma su nacimiento por un lado en el papel que debe asumir el Médico Veterinario para una correcta inserción del animal en su nueva manada-familia y por otra el ritmo de nuestras sociedades modernas donde los medios de comunicación absorben las horas de ocio y traducen en consecuencia medios hipoestimulantes para los animales los dispositivos de estímulo disruptivo por su facilidad de manejo representan una herramienta útil de trabajo para :

Patrick Pageat señala que en casos de hiperagresividad de estadio dos el pronostico es reservado.

El estímulo disruptivo como herramienta de trabajo al servicio de los propietarios de perros permite recrear un ambiente amigable a través de un juego apenas disimulado para su tranquilidad y seguridad donde ningún esfuerzo le es solicitado inicialmente. Se trata antes que todo restablecer la confianza en si y de la autoridad del propietario de manera placentera y amena sin llevarlo a un conflicto afectivo que permita motivarlo sobre su reflexión del antes y del ahora para restituir al animal en un marco donde este deberá su correcta reinserción a su amo o ama.

Referencias:

1.- GUYTON A.C. Fisiología humana. Tercera Edición, Editorial Interamericana, 1969: 276-290.

2.- MEDER S. Behaviour medicine. A new field in South America. The Second World Meeting on Ethology, 21-22nd September, Lyon, Francia : 178.

3.- MULLER G. Pharmacological control of aggression and other fear induced behaviours in hospitalized dogs. The Second World Meeting on Ethology, 21-22nd September, Lyon, Francia : 147-151..

4.- PAGEAT P. Pathologie du comportement du chien. 2ème Edition, Editions du Point Vétérinaire, 1998.

5.- PARIS T. Entretiens motivationels pour des thérapies comportementales efficacies. The Second World Meeting on Ethology, 21-22nd September, Lyon, Francia : 179-182

6.- ROSENZWEIG M. R., LEIMAN A.L. Psychophysiologie. 2ème edition, Décarie Editeur Inc. 1991: 758 p.