Profilaxis en ganado caprino

Andrés J. Flores Alés **, Pedro Montes Villarroel*, Jesús A. Gutiérrez Aragón**, Mercedes E. Luengo Ruiz**

* Veterinario de la Empresa Pública para el Desarrollo Agrario y Pesquero de Andalucía (D.a.p.).

** Hospital Centro Policlínico Veterinario Málaga. Avda. de las Américas 7. (29006) Málaga.

 (Artículo Publicado en la Revista Abéitar, Nº 16, Junio de 1998, pág. 6-7)

 

En toda producción animal, existen dos conceptos básicos que deben ser bien conocidos y tenidos en cuenta: producción máxima y producción óptima.

Producción máxima es la producción más elevada que un animal puede ofrecer individualmente; por producción óptima debe entenderse aquella que nos permitirá obtener los máximos beneficios.

Aunque irreal, valga de muestra el siguiente ejemplo: si obtuviésemos el mismo rendimiento económico por la carne de un cabrito de una semana que por la de uno de dos meses, está claro que nos interesa vender con una semana, ya que no todos los cabritos de una semana alcanzan los 2 meses ni todos los cabritos llegan a los dos meses sin padecer algún tipo de trastorno que haga que su rendimiento económico sea menor. De esta manera, con igual beneficio económico, las horas empleadas y los riesgos corridos han sido menores.

Aplicados estos conceptos a una visión global de la producción caprina, deberemos tener en cuenta ciertos aspectos: nutrición, mejora genética, higiene de los alojamientos, terapéutica y profilaxis de enfermedades.

En este sentido, este artículo no pretende ser un manual de la producción caprina, sino, más bien, un compendio de recomendaciones que pueden hacer que nuestros rebaños nos den menos "quebraderos de cabeza".

Profilaxis antiparasitaria

Todo parásito ejerce un efecto negativo sobre la producción animal: utiliza nutrientes propios del hospedador. Por si esto fuera poco, puede transmitir ciertas enfermedades y provocar una disminución de las defensas inmunitarias de los animales. Por ello, en nuestra opinión, toda profilaxis vacunal debe ir obligatoriamente acompañada de un plan antiparasitario adecuado, ya que si los animales están muy parasitados el efecto de las vacunas puede quedar sensiblemente disminuido.

Debido a que durante la primavera y el otoño existe una mayor proliferación de todo tipo de parasitosis, provocadas tanto por ecto como endoparásitos, los animales deberán ser desparasitados dos veces al año coincidiendo con estas épocas. Las parasitosis contra las que debe instaurarse un tratamiento profiláctico incluyen trematodosis (distomatosis y dicroceliosis), nematodosis (gastrointestinales y pulmonares), cestodosis, acaridiosis y otras ectoparasitosis.

En primavera es conveniente desparasitar con una ivermectina o con Closantel, ya que la mayoría de los ectoparásitos son muy sensibles a estos principios activos. Sin embargo, en otoño debe hacerse con productos como Albendazol, Netobimín o Levamisol.

La Ivermectina, perteneciente a la familia de las avermectinas, es activa contra muchos parásitos, incluso frente a larvas latentes y en desarrollo y adultos de los nematodos caprinos más importantes. A la dosis habitual de 200 µg/kg., vía subcutánea u oral, es eficaz contra la mayoría de los nematodos gastrointestinales, incluso frente a las etapas adultas y larvarias de Ostertagia circumcincta, (incluyendo las larvas inhibidas de cuarta etapa), Trichostrongylus colubriformis, Nematodirus spathiger, Strongyloides papillosus, Oesophagostomum columbianum, Haemonchus contortus y adultos de Chabertia ovina, así como frente al gusano pulmonar Dictyocaulus filaria (adultos). Además, es también eficaz contra la mayoría de los ectoparásitos que afectan habitualmente a las cabras.

El Closantel, perteneciente a la familia de las salicilanilidas, es eficaz contra los vermes hepáticos, principalmente adultos (presenta actividad variable contra los vermes inmaduros en el parénquima hepático). Este compuesto se utiliza vía oral o parenteral a la dosis de 25-50mg/10kg. P.V. También posee una eficacia elevada contra parásitos chupadores de sangre como Haemonchus contortus y anquilostomas. Por lo tanto, su uso está indicado en la profilaxis de distomatosis, estrosis y nematodosis gastrointestinales.

El Albendazol, un bencimidazol, es eficaz contra las larvas de crecimiento detenido de Ostertagia ostertagi, y contra diversos parásitos intestinales, como las especies de Ostertagia y Trichostrongylus. Este compuesto tiene una vida media prolongada y una concentración eficaz durante más tiempo, lo que aumenta la eficacia contra las larvas inmaduras y cuyo desarrollo se ha detenido y contra los nematodos adultos. Está indicado en la profilaxis de distomatosis, dicroceliosis, nematodosis gastrointestinal, nematodosis pulmonar y cestodosis. No debe olvidarse, sin embargo que entre sus efectos secundarios se encuentra su efecto teratogénico. El Netobimín es también un bencimidazol y como el albendazol tiene efecto contra Fasciola hepatica madura. Debido a la falta de eficacia contra las etapas inmaduras, la mayoría de los bencimidazoles no están indicados para el tratamiento de la fasciolosis aguda y tienen valor limitado para controlar la enfermedad. Son, sin embargo, activos frente a Dicrocoelium dendriticum. Por su parte, el Netobimín está indicado en la profilaxis de nematodosis gastrointestinal, nematodosis pulmonar, teniosis, distomatosis y dicroceliosis. Se utiliza a dosis de 75-200 mg/10 Kg P.V.

El Levamisol, perteneciente a la familia de los imidazotiazoles, tiene un uso muy extendido como antihelmíntico, pero carece de efecto contra algunas larvas inhibidas como las de Ostertagia ostertagi y no tiene eficacia contra Fasciola o cestodos. Puede utilizarse por vía oral o subcutánea y presenta un amplio espectro de acción frente a helmintos gastrointestinales y lombrices pulmonares.

Profilaxis vacunal

Siguiendo la indicación de tratar de obtener una producción óptima, podemos dividir la profilaxis vacunal en dos categorías, atendiendo a la mayor o menor frecuencia en la aparición de las enfermedades.

Así las clasificaremos en:

a) Sistemática (habitual)

b) Esporádica (sólo cuando haya antecedentes de dicha enfermedad).

Profilaxis sistemática

Enterotoxemia, basquilla o geluza: en las cabras, la diarrea es, frecuentemente, una característica importante de la enterotoxemia asociada con Clostridium perfringens, que se encuentra ampliamente distribuido en el suelo y el tubo digestivo de los animales y se caracteriza por su capacidad de producir exotoxinas potentes, algunas de las cuales son responsables de enterotoxemias específicas. Se han identificado seis tipos (A, B, C, D, E y F) según las toxinas producidas, pero de ellos solamente tres son importantes (B, C y D). La infección por el tipo C es la causante de la enterotoxemia en cabras adultas. La enterotoxemia tipo D o "enterotoxemia de la oveja" es menos frecuente en la cabra y mucho más rara en el vacuno.

Puede desarrollarse en animales de cualquier edad (aunque es más común en los animales jóvenes, ya sea de menos de dos semanas de edad o en destetados en los corrales de engorde alimentados con dieta rica en hidratos de carbono o, menos frecuentemente, en campos de pastoreo verdes abundantes). El agente causal es el Clostridium perfringens tipo D. Las cabras afectadas desarrollan diarrea severa y depresión profunda. También se observa una caída brusca de la producción láctea y la muerte puede sobrevenir en 24 horas. El Clostridium perfringens tipo D puede causar la muerte de las cabras y no se acompaña siempre del clásico "cambio de la calidad y cantidad de la ración". Si la enfermedad aparece con regularidad, la inmunización de las madres es probablemente el método más satisfactorio de control: se vacunarán todos los animales mayores de dos meses con vacuna inactivada, dos veces al año. La primera vez entre el 15 de Septiembre y el 15 de Octubre y una segunda entre el 15 de Febrero y el 15 de Marzo. En los rebaños donde existan problemas puede ser necesaria la vacunación cada cuatro a seis meses. Ello evita la aparición del síndrome de muerte aguda, pero aun los animales vacunados pueden desarrollar a veces enteritis aguda.

Si hubiera cabritos que recién nacidos tuvieran problemas de diarrea y esto fuera debido a enterotoxemia, habría que vacunar a las madres cuarenta días antes del parto. Si a los chivos con menos de un mes de vida se les diagnosticara enterotoxemia, resultaría más efectiva la administración de suero hiperinmune que la vacunación. La administración de antibióticos puede ser de utilidad. Cuando existen brotes en neonatos de madres no vacunadas debe administrarse antisuero inmediatamente después del nacimiento.

Agalaxia Contagiosa: enfermedad causada por Mycoplasma agalactiae, cursa de forma subaguda o crónica y aparece durante o poco después de la parición. Como medida profiláctica se procederá a la vacunación de todos los animales mayores de un mes de vida y se repetirá cada seis meses. En las hembras adultas es conveniente hacer la vacunación dos meses antes del parto; para ello se utilizan vacunas inactivadas que, aunque tienen menos eficacia que las vivas atenuadas, ofrecen mayor seguridad al no transmitir la enfermedad.

Brucelosis o fiebres de malta: el agente causal generalmente es Brucela melitensis, pero a veces está implicada Brucela abortus. La enfermedad causa abortos alrededor del 4º mes de preñez. En España, sólo las Islas Canarias están consideradas libres de brucelosis.

La vacunación se llevará a cabo con vacunas Rev-1, al amparo del Real Decreto 2611/96, de 20 de Diciembre, en el que se recoge la obligatoriedad de vacunar a todas las hembras de reposición entre los tres y los seis meses de edad y una sola vez en la vida del animal. Estas vacunas son suministradas por la Administración.

Mamitis Gangrenosa: producida por Staphylococcus aureus. Se deben vacunar únicamente las hembras adultas, preferentemente durante la gestación o inmediatamente después del parto. Se utilizan vacunas inactivadas.

Mamitis Inespecíficas: para las mamitis que no sean producidas por micoplasmas o por Staphylococcus aureus, se recomienda la utilización de autovacunas, ya que los gérmenes pueden variar de unas explotaciones a otras. Por lo tanto, es conveniente hacerse con una muestra de leche, lo más aséptica posible, proveniente de los animales más afectados, y enviarla a una Facultad de Veterinaria o a algún laboratorio privado, donde elaborarán una vacuna con el tipo de germen específico causante de la mamitis. La leche debe ser recogida con sumo cuidado, evitando su contaminación, y enviada por transporte urgente y refrigerada. El Laboratorio dará la pauta de vacunación más adecuada, que suele ser cada seis meses.

Profilaxis esporádica

Aconsejamos las siguientes profilaxis allí donde existan antecedentes de alguna de estas enfermedades.

Septicemia Hemorrágica: causada por Pasteurella haemolytica y Pasteurella multocida. Se encuentran disponibles vacunas comerciales para animales jóvenes y para animales adultos. Los primeros se pueden vacunar a partir de los diez días de vida y, posteriormente, cada seis meses. Los adultos en gestación y cada seis meses.

Clamidiasis: producida por Chlamydia psittaci. Se debe vacunar, con vacunas vivas o inactivadas, a las hembras de primero y segundo parto un mes antes de la monta. A las de mayor edad no es necesario, ya que suelen mantener la inmunidad.

Paratuberculosis: el agente causal es Mycobacterium paratuberculosis. Se deben vacunar los animales para reposición entre los dos y los siete meses de edad, si estamos utilizando una vacuna inactivada. Si, por el contrario, estamos utilizando una vacuna viva habrá que hacerlo entre los quince días y el mes de vida.

La paratuberculosis en las cabras se distingue de la observada en las vacas por la ausencia de diarrea profusa y porque rara vez se observa en lesiones macroscópicas en la necropsia.

Estas vacunas están supervisadas por la Administración y, por lo tanto, hay que comunicar su utilización para evitar futuras interferencias diagnósticas.

Ectima Contagioso: se vacunarán los animales durante los primeros diez días de vida y, después, cada cinco meses. La vacuna está compuesta por virus vivo de la cepa EA-4. Nuestra experiencia nos aconseja la limpieza exhaustiva de las lesiones producidas por la infección, con una dilución de Yodo y la administración, vía parenteral, de un complejo vitamínico, para incrementar las defensas del animal. Con esta práctica hemos obtenido muy buenos resultados.

La vacunación contra el ectima contagioso (mal de boca) no está indicada, salvo que la enfermedad exista en el rebaño. El problema principal con los cabritos afectados es la dificultad de mamar y la difusión de las lesiones a la ubre de la madre y a las manos de los cuidadores. La vacunación se realiza con virus vivo por medio de la escarificación de la piel (por ejemplo en la cara interna de los muslos, por debajo de la cola) y untando la vacuna sobre los rasguños.

Pedero: suele cursar de forma crónica. Produce cojera de apoyo, con deformación de la pezuña y secreción blanco-grisacea que cubre las zonas afectadas: hendidura de la pezuña, corona y pulpejo. Causada por Bacteroides nodosus, Fusobacterium necrophorum y otros agentes, y se recomienda vacunar, con vacuna inactivada, antes de la época de lluvias y revacunar a los 30 días.

Pseudotuberculosis o linfadenitis caseosa: el agente causal es Corynebacterium pseudotuberculosis. Cursa con adenopatía y edemas en la parte anterior del tórax e inferior del abdomen. Se debe vacunar a las cabras cada año y a los cabritos a partir de los 10 días de vida (vacunar a las madres al 4º mes de gestación). Se utilizan vacunas inactivadas.

Tétano: se caracteriza por producir una parálisis rígida. La profilaxis se basa en la limpieza de las heridas, desinfección del cordón umbilical en neonatos, administración de suero antitetánico y vacuna antitetánica con revacunaciones anuales.

Algunas de las enfermedades aquí mencionadas, son de declaración obligatoria, lo que significa, que los planes vacunales deberán estar supervisados por un Veterinario Oficial.

 

 EDAD O ESTADO

ENFERMEDAD

TRATAMIENTOS PREVENTIVOS

3 días

Ectima contagioso

Vacunación

Vitamina AD3

3 días

Paratuberculosis

Vacunación

 

10 días

Procesos septicémicos

Linfadenitis caseosa

Vacunación

 

1er mes y cada 6 meses

Agalaxia contagiosa

Vacunación

Vitamina AD3

2 meses y cada 4 meses

Bronquitis verminosas y

Estrongilosis gastrointestinales

 

Antiparasitarios

4 meses

Brucelosis

Vacunación

 

En gestación y

cada 6 meses

Mamitis gangrenosa

Procesos septicémicos

Agalaxia contagiosa

Vacunación

 

Finales de invierno

y verano

Basquilla

Distomatosis

Vacunación

Antiparasitarios

En caso de presentación

Pedero

Mamitis inespecíficas

Vacunación

Autovacunación

 

Tomado y modificado de: Vademecum veterinaria. Laboratorios Ovejero, S.A., León, 1984.

 

Bibliografía: